América Latina en 2026: Cinco Elecciones Presidenciales Clave Redefinirán el Mapa Político Regional

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América Latina se prepara para cinco elecciones presidenciales en 2026: Brasil, Colombia, Costa Rica, Perú y Haití. Estos comicios, marcados por la polarización, inestabilidad y posible influencia externa, redefinirán el futuro regional.

América Latina se prepara para un año electoral trascendental en 2026, con cinco naciones que se dirigirán a las urnas para elegir a sus próximos líderes presidenciales. Estos comicios, que abarcan desde Sudamérica hasta Centroamérica y el Caribe, tienen el potencial de redefinir las tendencias ideológicas, los equilibrios de poder y las relaciones internacionales en el continente. Brasil, Colombia, Costa Rica, Perú y Haití son los países en el foco de atención, cada uno con sus propias dinámicas políticas, desafíos internos y la posible influencia de factores externos, como la intervención de figuras internacionales.

El calendario electoral de 2026 inicia en Costa Rica el 1 de febrero con la primera vuelta de las elecciones presidenciales y legislativas. En caso de que ningún candidato presidencial supere el 40% de los votos, se ha programado una segunda vuelta para el 5 de abril. El actual presidente, Rodrigo Chaves Robles, del partido Progreso Social Democrático y de centro-derecha, no puede buscar la reelección. Sin embargo, goza de altos índices de aprobación que podrían favorecer a la candidata de su partido, su exjefa de gabinete Laura Fernández. Estos comicios llegan en un contexto de tensiones institucionales, luego de que el Tribunal Supremo de Elecciones solicitara levantar el fuero del presidente Chaves por presunta intervención indebida en el proceso electoral, una solicitud que fue bloqueada por el poder legislativo en diciembre. El debate electoral en Costa Rica se centrará en temas fiscales, la deuda pública y el crecimiento económico.

 

Colombia experimentará un ciclo electoral que se perfila como extenso y acalorado. Los comicios legislativos están programados para el 8 de marzo, seguidos por la primera vuelta de la elección presidencial el 31 de mayo. Si ningún aspirante obtiene la mayoría absoluta, una segunda vuelta se realizará el 21 de junio. El actual presidente, Gustavo Petro, del Pacto Histórico y de izquierda, tiene prohibida la reelección. El país se enfrenta a un escenario de fragmentación política y reconfiguración de alianzas, con un mandato presidencial marcado por obstáculos a su agenda de reformas y altos niveles de desaprobación que rondan el 57%. A pesar de esto, Petro mantiene una base sólida. Se perfilan dos bloques bien definidos, con varios precandidatos presidenciales, y el senador Iván Cepeda, del oficialista Pacto Histórico, lidera las encuestas con un 31,9% de aprobación. La agenda reformista del país se ha visto limitada por la dinámica del Congreso, y el proceso electoral se dará en un escenario de fragmentación política.

 

Perú celebrará elecciones generales, incluyendo las presidenciales y legislativas, el 2 de abril en primera vuelta, con una posible segunda vuelta programada para el 7 de junio. El país ha vivido un periodo de marcada inestabilidad política en los últimos años, con presidentes de corta duración y recurrentes conflictos entre el Ejecutivo y el Legislativo. José Jerí asumió la presidencia de manera interina en octubre de 2025, tras la destitución de Dina Boluarte, quien a su vez había sustituido a Pedro Castillo. El panorama electoral se caracteriza por una fragmentación extrema, con al menos 34 candidatos inscritos, y una fuerte apatía política. La seguridad pública emerge como una prioridad clave, y figuras como Rafael López Aliaga, con simpatías hacia Donald Trump, y Keiko Fujimori compiten en un escenario donde incluso un candidato menos conocido podría sorprender.

 

Brasil, una de las mayores democracias de la región por número de habitantes y la principal economía regional, llevará a cabo sus elecciones presidenciales y legislativas el 4 de octubre, con una posible segunda vuelta presidencial el 25 de octubre. El actual presidente, Luiz Inácio Lula da Silva, del Partido de los Trabajadores y de izquierda, podría buscar un cuarto mandato. Lula inicia el año electoral con ventaja en los sondeos, mientras que la derecha se encuentra fragmentada, con el expresidente Jair Bolsonaro en prisión. Su gobierno ha enfrentado un parlamento dominado por fuerzas conservadoras y ha lidiado con un déficit público equivalente al 8.1% del PIB y una deuda del 79% del PIB. La elección en Brasil tendrá un impacto significativo en alianzas comerciales, políticas ambientales y cooperación regional.

 

Haití también tiene previstas elecciones generales para el 30 de agosto, con una posible segunda vuelta el 6 de diciembre. Sin embargo, existe un escepticismo considerable sobre la viabilidad de que estas elecciones se celebren según lo previsto, debido a las graves condiciones de seguridad e institucionalidad que imperan en el país. Haití no cuenta con un presidente electo en funciones y está gobernado por autoridades de transición, tras la dimisión de Ariel Henry y la instalación de un Consejo Presidencial de Transición en 2024. La crisis de seguridad es alarmante, con grupos criminales violentos que controlan gran parte de la capital y han provocado la muerte de al menos 16,000 personas desde enero de 2022, exacerbando el desplazamiento interno, la pobreza y el hambre. El asesinato del presidente Jovenel Moïse en 2021 agravó drásticamente la inestabilidad política.

 

Un factor que sobrevuela las urnas latinoamericanas es la posible influencia de Donald Trump, figura ajena a la región, en estos comicios. Trump demostró en 2025 su voluntad de intervenir en votaciones en el subcontinente, apoyando a fuerzas de derecha en las legislativas de Argentina y las presidenciales de Honduras, y advirtiendo sobre la posible interrupción de la ayuda financiera si sus opciones eran derrotadas. En estos casos, así como en la reelección de Daniel Noboa en Ecuador, las opciones respaldadas por Trump resultaron ganadoras. La experta Cynthia Arnson, de la Universidad Johns Hopkins, ha señalado que el gobierno de Trump ha influido en los resultados electorales a un nivel sin precedentes desde el fin de la Guerra Fría. Al iniciar 2026, ya hay indicios de que esta injerencia podría repetirse.

 

El escenario regional que enfrentarán estas naciones está marcado por una mezcla de gobiernos de izquierda y derecha, y las próximas elecciones serán cruciales para determinar si la región continúa o no con un posible giro hacia la derecha, como algunos observadores anticipan. Temas como la economía, la seguridad, la corrupción, la desigualdad social y la inserción internacional serán ejes fundamentales que movilizarán a los votantes e inclinarán los resultados en cada país. La polarización política, especialmente en grandes democracias como Brasil y Colombia, definirá el poder que mantendrá la izquierda a nivel continental, mientras que la inestabilidad institucional en Perú y la crisis humanitaria en Haití añadirán capas de complejidad a un panorama electoral ya de por sí desafiante.

 

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