Brasil Asume Representación Diplomática de México en Perú Tras Ruptura Por Asilo a Betssy Chávez
Publicado elBrasil asume la representación diplomática de México en Perú tras la ruptura de relaciones por el asilo a Betssy Chávez. Conoce los detalles de esta medida, las limitaciones de la función brasileña y el contexto del conflicto diplomático.
La Secretaría de Relaciones Exteriores (SRE) de México informó este domingo que Brasil ha asumido formalmente la representación de los intereses diplomáticos mexicanos en Perú. Esta decisión se concretó a solicitud del gobierno de México y con el consentimiento de las autoridades peruanas, en apego a los incisos b) y c) del Artículo 45 de la Convención de Viena sobre Relaciones Diplomáticas de 1961. El traspaso de responsabilidades ocurre más de dos meses después de la ruptura de las relaciones diplomáticas entre Perú y México, un conflicto originado a inicios de noviembre de 2025 por el asilo otorgado por México a la ex primera ministra peruana Betssy Chávez.
El proceso de transferencia de la representación diplomática se materializó con el izamiento de la bandera de Brasil en la sede de la embajada de México en Lima el pasado sábado 24 de enero, un hecho que fue confirmado por fuentes de la cancillería peruana y reportado por diversos medios el domingo 25 de enero de 2026. La Cancillería brasileña, por su parte, también confirmó este domingo que se hizo cargo de la representación diplomática mexicana en territorio peruano.
La controversia diplomática entre ambas naciones se intensificó a principios de noviembre de 2025, cuando Perú decidió romper relaciones diplomáticas con México. Esta drástica medida se tomó luego de que el gobierno mexicano, bajo la presidencia de Claudia Sheinbaum, concediera asilo a Betssy Chávez. Chávez, quien se desempeñó como ex primera ministra, había sido condenada a más de 11 años de prisión por cargos de rebelión y señalada como coautora del intento de quiebre del orden constitucional encabezado por el expresidente Pedro Castillo el 7 de diciembre de 2022. El gobierno interino peruano calificó la concesión de asilo como un “acto inamistoso” y un “uso indebido” del derecho internacional, argumentando que Chávez había sido procesada por delitos comunes y no era una perseguida política.
En respuesta a la ruptura, México rechazó la decisión de Lima, considerándola “unilateral, excesiva y desproporcionada”, y subrayó que el otorgamiento de asilo es un acto legítimo y plenamente apegado al derecho internacional que no implica una intervención en los asuntos internos de Perú. A pesar de la ruptura de los lazos diplomáticos, ambos países han mantenido sus relaciones consulares activas.
El rol de Brasil en esta situación ha sido claramente definido. La representación asumida por el país sudamericano incluye la custodia de las instalaciones de la embajada de México en Lima, ubicada en el distrito financiero de San Isidro, así como la residencia del jefe de misión, sus bienes y los archivos diplomáticos. No obstante, las autoridades peruanas y brasileñas han precisado que Brasil solo podrá manejar asuntos diplomáticos y no intervendrá en temas consulares ni económicos en nombre de México. Esta limitación es crucial para comprender el alcance de la intermediación brasileña.
La ex primera ministra Betssy Chávez, de 36 años, recibió asilo el 3 de noviembre de 2025, y desde entonces, según los informes, ha permanecido en la embajada mexicana en Lima, con presencia policial fuera del edificio para ejecutar su arresto en caso de que abandone la sede diplomática. El conflicto ha elevado la tensión entre México y Perú, con el Congreso peruano incluso declarando persona no grata a la presidenta mexicana, Claudia Sheinbaum, calificando la decisión del asilo como un acto de “injerencia” en asuntos internos.
La situación actual, con Brasil asumiendo un papel de custodio diplomático, refleja la complejidad de las relaciones internacionales y el respeto a los protocolos en momentos de divergencia. La bandera brasileña ondeando en la embajada de México en Lima simboliza no solo una transferencia de responsabilidades diplomáticas, sino también la continuidad de la protección de los intereses de una nación a través de un tercer país en un escenario de ruptura bilateral. Este mecanismo, amparado por la Convención de Viena, permite salvaguardar el funcionamiento básico de la representación de un país en el extranjero, incluso cuando los lazos formales han sido suspendidos.
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