Alerta Nacional: 36% de Mexicanos Carece de Agua Potable, Revela Estudio de la UNAM
Publicado elUn estudio de la UNAM revela que el 36% de la población mexicana carece de acceso a agua potable segura. La crisis hídrica se agrava por desigualdad, mala gestión, infraestructura deficiente y cambio climático, afectando a millones.
Un reciente estudio titulado 'La estructura de la pobreza: La brecha hídrica en México' ha puesto de manifiesto una preocupante realidad: el 36 por ciento de la población a nivel nacional carece de acceso a agua potable segura. Esta investigación, llevada a cabo por los estudiantes de ingeniería en computación de la Facultad de Estudios Superiores Aragón de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), Alejandra Muciño, Víctor Caldera y Sebastián Vázquez, obtuvo el primer lugar en el HackODS UNAM 2026. El análisis exhaustivo de 2,469 municipios en el país permitió a los investigadores comprender la infraestructura existente y determinar el número de habitantes con dificultades para acceder al vital líquido.
Para desarrollar este proyecto, el equipo de la UNAM cruzó más de 30,000 datos recabados en 2020 de la Comisión Nacional del Agua (Conagua) y el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI). Entre los indicadores clave que midieron se encuentran los niveles de pobreza extrema, la herencia de servicios en general y, primordialmente, la falta de infraestructura hídrica. A pesar de los esfuerzos, los investigadores lamentaron que las cifras más actualizadas de la Conagua no siempre reflejen la realidad contemporánea, lo que resalta la importancia de estudios independientes como el suyo.
La problemática del acceso al agua se evidencia en testimonios como el de Alejandra Muciño, coautora del estudio, quien relató su experiencia en Cuajimalpa, Ciudad de México. Durante años, su madre tuvo que recurrir al pago de pipas y al transporte de cubetas para abastecer su hogar, dada la ausencia de una toma cercana y la infraestructura necesaria. Aunque actualmente cuenta con el servicio, la administración del líquido sigue siendo un desafío, ya que el suministro se limita a días específicos. Esta situación personal es un reflejo de la realidad que viven millones de mexicanos.
El estudio de la UNAM también identificó zonas rurales con carencias críticas. Por ejemplo, San Nicolás, en Tamaulipas, presenta un 81.9 por ciento de su población sin servicio de agua y un 24 por ciento en pobreza extrema. De manera similar, Oxchuc, Chiapas, muestra que el 70 por ciento de sus habitantes carece de acceso y el 62.4 por ciento vive en pobreza extrema. Estos datos subrayan la profunda desigualdad en la distribución y acceso al agua a lo largo del territorio nacional.
La crisis hídrica en México, sin embargo, es un problema multifactorial que va más allá de la carencia de infraestructura, como lo evidencian otros informes de 2026. Un estudio de Infobae de marzo de 2026 reveló que solo el 61% de los hogares mexicanos tiene acceso a agua potable todos los días, y menos del 73% cuenta con saneamiento básico gestionado de manera segura, según datos del INEGI. Esta desigualdad en el acceso afecta particularmente a mujeres y niñas, quienes suelen ser las encargadas de la recolección de agua en sus comunidades, limitando sus oportunidades y afectando su bienestar.
Asimismo, el panorama de la escasez de agua en México es una realidad presente en 2026, con causas que incluyen el cambio climático, la urbanización con infraestructura insuficiente y la contaminación de cuerpos de agua. Aunque a principios de 2026 la Comisión Nacional del Agua reportó una reducción en la superficie con sequía gracias a lluvias en 2025, el acumulado nacional de lluvia sigue un 24% por debajo del promedio. Febrero de 2026 fue además el más cálido desde 1953, lo que presiona aún más la disponibilidad del recurso. La escasez no solo se debe a la falta de lluvia, sino también a la distribución desigual, el crecimiento urbano y las fugas en la infraestructura.
La percepción ciudadana refuerza esta preocupación. En marzo de 2026, más de la mitad de la población mexicana reportó sufrir suministro intermitente. Solo el 45% afirma tener un suministro continuo, mientras que el 55% enfrenta limitaciones, con un 43% reportando cortes frecuentes, un 10% recibiendo agua por tandeo y un 2% dependiendo de pipas. La ciudadanía atribuye la crisis, en un 54%, a la mala administración y, en un 19%, a la corrupción, con una inversión pública en agua que ha disminuido en la última década.
Otros datos alarmantes de abril de 2026 indican que solo el 17% de la población tiene acceso continuo al agua, con un 68% del recurso destinado al sector agrícola y solo un 14.5% al uso urbano. La UNAM estima que hasta el 40% del agua en la Ciudad de México se pierde por fugas en la red pública, lo que agrava aún más el abastecimiento. Investigadores de la IBERO también revelaron que más del 60% de la población urbana enfrenta fallas en el suministro, con hogares de estratos socioeconómicos bajos y medio-bajos hasta un 68% más propensos a sufrir problemas de acceso. Las mujeres jefas de hogar también enfrentan mayores riesgos.
La disponibilidad de agua por habitante ha disminuido drásticamente, pasando de casi 10,000 metros cúbicos anuales en 1960 a aproximadamente 3,200 en 2020, según Conagua. Esta reducción se debe tanto al crecimiento poblacional como a la distribución desigual, con las regiones norte y centro del país concentrando más del 70% de la población y la actividad económica, pero con menos de un tercio del agua renovable. Ante este panorama, especialistas enfatizan la necesidad de un enfoque integral que combine inversión en infraestructura, políticas públicas y cambios en los hábitos de consumo para enfrentar la creciente escasez hídrica en México.
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