Carpe Diem, Vida Breve: Mafia Infinita.
Publicado el , y escrito por:Cuando se va acabar el crimen organizado? Nunca. Por qué? Porque la vida no tiene sentido para muchos. Es una total incertidumbre, no ofrece certezas, solo contingencias, y ante la ausencia de algo que te diga para qué vives y por qué vives
Cuando se va acabar el crimen organizado? Nunca. Por qué? Porque la vida no tiene sentido para muchos. Es una total incertidumbre, no ofrece certezas, solo contingencias, y ante la ausencia de algo que te diga para qué vives y por qué vives, el camino más a la mano es el del desenfreno, la sensualidad y el goce de todos los sentidos. Cuánto dura tu juventud, cuánto tu vida? 20 años no es nada dice la canción que nos marca el tránsito de la primera juventud a la primera vejez.
El mundo del crimen organizado, las mafias que existen por todos los rincones del planeta se alimentan de eso, de ese desasosiego que te carcome el pecho al caer el ocaso después de un día rutinario, igual al del día de ayer, de antier y antes de antier. Igual al día en que naciste y al día en que vas a morir. La eterna repetición de todo busca una salida a este absurdo, a este deslizamiento del tiempo por una pendiente sin fin, y lo que encuentra es lo que le ofrece la noche: liberación, fuga, obnubilamiento, alteridad, aventura, materializado todo ello en los servicios que te ofrece la mafia, la única que puede hacerlo: alcohol, drogas y lascivia como puntos de fuga, como puntos de ruptura con el aburrimiento y lo serio de la vida cotidiana.
Querer impedir esa pulsión de muerte, esa mirada al abismo que atrae y seduce en un momento de su vida a todo individuo de la especie humana, es querer tapar el sol con un dedo. Ningún gobierno, ningún gobernante puede en el presente ni pudo con ello en el pasado. Los que lo han intentado han fracasado estrepitosamente. Sus políticas prohibicionistas no condujeron a ningún lado y sus prédicas moralizantes cayeron en saco roto tanto en los de arriba como en los de abajo. Siempre habrá la necesidad, sobre todo en estas sociedades abiertas, de alguien que se encargue de canalizar la tensión y la inquietud existencial por otros senderos que no son los religiosos, y que no invocan un más allá, sino un aquí y ahora. Ese alguien no puede ser la Universidad, no puede ser la Iglesia y mucho menos el Estado; esa labor sucia, degradante, cínica y malévola, solo la puede realizar la mafia, el crimen organizado.
Pedir que desaparezca, intentar borrarla del mapa a cañonazos y sablazos, no es algo lógico ni razonable. Mientras la demanda exista por el ser humano mismo de esos satisfactores, siempre habrá quien los provea, y ese quien no es otro mas que la mafia. La labor más sana siempre será controlarla y regularla, impidiendo que se expanda por todo el tejido social y asuma funciones de cuarto poder. Ni naves ni fragatas, ni tanques ni fusiles pueden desaparecer esa otra cara de la luna de la condición humana, la que esconde su perversión por esa ansia infinita de vivir a toda costa.
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