Consumo en México crece 2.1% pero el poder adquisitivo se desploma: INEGI revela panorama económico
Publicado elEl INEGI reporta que el consumo privado en México creció 2.1% en Feb y Mar de 2026, pero la inflación del 3.9% al 4.6% erosiona el poder adquisitivo de las familias. El gasto en alimentos se dispara, afectando la capacidad de compra.
El Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI) ha presentado un panorama complejo para el gasto de las familias mexicanas, revelando que, si bien el consumo privado continúa mostrando un crecimiento nominal, este avance es superado por la inflación, lo que conduce a una palpable erosión del poder adquisitivo. Los datos más recientes del Indicador Oportuno del Consumo Privado (IOCP) anticipan un incremento anual del 2.1% en el gasto de los hogares tanto en febrero como en marzo de 2026.
Sin embargo, este crecimiento del 2.1% en el consumo contrasta significativamente con las cifras de inflación. La más reciente proyección del Fondo Monetario Internacional (FMI) sitúa la inflación alrededor del 3.9%, mientras que datos del INEGI indican que la inflación general anual se ubicó en 3.92% en la primera quincena de febrero de 2026 y alcanzó el 4.6% anual en marzo de 2026. Esta diferencia porcentual implica, en términos prácticos, que el dinero de las familias mexicanas rinde menos que antes. A pesar de gastar más pesos, la capacidad real de adquirir bienes y servicios disminuye.
El IOCP, una herramienta del INEGI diseñada para ofrecer una estimación anticipada del comportamiento del gasto de los hogares con semanas de antelación, funciona como una 'radiografía adelantada del bolsillo familiar'. A diferencia del indicador oficial, que se publica con mayor retraso, el IOCP proporciona una primera estimación en apenas dos semanas, siendo una señal temprana crucial para entender la dirección de la economía doméstica.
Los datos específicos de febrero y marzo de 2026 revelan una historia de estabilidad frágil en el consumo. El consumo privado creció 2.1% anualmente en ambos meses. En una perspectiva mensual, febrero registró un ligero aumento del 0.2%, mientras que marzo se mantuvo sin cambios, evidenciando un estancamiento. El índice del consumo se situó en 112.4 puntos (base 2018=100) en ambos meses, con cifras desestacionalizadas.
La falta de avance mensual en marzo es una señal que merece particular atención, sugiriendo que, si bien el consumo no retrocedió, tampoco mostró un impulso significativo. Este comportamiento indica que, a pesar de un crecimiento anual moderado, el poder adquisitivo enfrenta presiones que limitan el gasto diario de los hogares, generando señales de debilidad en el corto plazo.
La inflación ha tenido un impacto directo y contundente en el costo de la canasta básica y las necesidades esenciales. En marzo de 2026, una persona en zonas urbanas requirió al menos 2,571 pesos mensuales para cubrir únicamente la alimentación básica, mientras que en áreas rurales esta cifra fue de 1,940 pesos. Al considerar otros gastos esenciales como ropa, transporte, salud y vivienda, el umbral mínimo para vivir en México ascendió a 4,940 pesos mensuales por persona en ciudades y a 3,553 pesos en el campo. Para una familia mexicana promedio de cinco integrantes, el costo de cubrir la comida y los servicios básicos puede superar los 24,000 pesos mensuales.
Los alimentos han sido un factor clave en el incremento de precios. En marzo, los precios de los alimentos subieron hasta un 8.1% en ciudades y un 7.9% en zonas rurales a tasa anual, superando con creces la inflación general. Esto significa que los alimentos básicos se encarecen a casi el doble de velocidad que el resto de la economía, afectando desproporcionadamente a los hogares de menores ingresos, que destinan una mayor proporción de su gasto a la alimentación. Un producto que destacó por su impacto fue el jitomate, cuyo precio se disparó un 126.3% anualmente, explicando una parte considerable del aumento total en el costo de la canasta alimentaria.
Además del jitomate, los alimentos y bebidas consumidas fuera del hogar también contribuyeron significativamente al alza en las ciudades, con un aumento del 7.1% anual. Otros factores que presionaron el presupuesto familiar incluyeron el transporte público y los cuidados personales en zonas rurales. Este escenario de precios al alza, especialmente en bienes esenciales, obliga a muchas personas a destinar una mayor cantidad de dinero solo para alimentarse.
Cabe recordar que el inicio de 2026 ya mostró señales de desaceleración. El Indicador Mensual de Consumo Privado (IMCP) registró una caída del 1.6% en enero respecto al mes previo, con un impacto más fuerte en los productos importados y una debilidad también en el consumo de bienes y servicios nacionales. Esta contracción inicial, sumada a la persistencia inflacionaria, sugiere una situación económica frágil para las familias mexicanas, donde un crecimiento nominal en el gasto no se traduce en una mejora real del bienestar debido al encarecimiento del costo de vida.
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