COP30 en Belém: Día Crucial para la Salud Global y la Acción Climática en la Amazonía

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La COP30 en Brasil, destaca el 13 de noviembre con el lanzamiento del Plan de Acción para la Salud, el informe sobre desplazamientos climáticos y la voz indígena. Se refuerza la urgencia de la acción climática y el financiamiento.

La Conferencia de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático (COP30) continúa sus actividades en Belém, Brasil, marcando una jornada trascendental centrada en la salud y la urgencia de la acción climática. El 13 de noviembre de 2025, la ciudad amazónica fue el epicentro de importantes anuncios y llamados a la acción, destacando el lanzamiento del Plan de Acción de Belém para la Salud y la adaptación, la situación de los desplazados climáticos y la voz de la sociedad civil.

En un desarrollo significativo para la agenda global, el Director de la Organización Panamericana de la Salud (OPS), doctor Jarbas Barbosa, presentó el ambicioso Plan de Acción de Belém para la Adaptación del Sector Salud al Cambio Climático. Este plan insta a los países a adoptar medidas concretas para edificar sistemas de salud más resilientes y con menores emisiones, priorizando a las poblaciones vulnerables y fomentando la participación social. Brasil ha liderado la presentación de esta iniciativa, que se consolida como el primer plan global de adaptación climática enfocado exclusivamente en el ámbito sanitario. La elaboración del plan contó con el respaldo técnico de la OPS y está en armonía con una política aprobada por los Estados Miembros de la organización en 2024.

El doctor Barbosa subrayó que la crisis climática es, en esencia, una crisis de salud, afectando de manera desproporcionada a países y comunidades. La ubicación de la COP30 en la selva amazónica sirvió como un recordatorio contundente de la apremiante necesidad de acción climática y equidad en salud, haciendo un llamado a la sociedad civil, comunidades locales y formuladores de políticas para que la equidad y las voces de los grupos marginados y los pueblos indígenas sean el pilar de la respuesta. Para fortalecer la implementación de este plan, se anunció la formación de la Coalición de Financiadores de Clima y Salud, que ha comprometido una inversión inicial de 300 millones de dólares para respaldar acciones integradas frente a las causas y consecuencias del cambio climático en la salud. Esta financiación inicial buscará acelerar soluciones, innovaciones, políticas e investigación sobre calor extremo, contaminación del aire y enfermedades infecciosas sensibles al clima, además de fortalecer la integración de datos climáticos y de salud para sistemas resilientes.

La jornada también puso de manifiesto el impacto humanitario de la crisis climática. ACNUR presentó un informe alarmante que revela que los desastres relacionados con el clima han provocado 250 millones de desplazamientos internos en la última década, lo que equivale a un promedio de 70.000 personas diarias. El informe destaca que, a mediados de 2025, 117 millones de personas estaban desplazadas globalmente por conflictos, violencia o persecución, y tres de cada cuatro residen en países con alta o extrema exposición a riesgos climáticos. Ante esta realidad, ACNUR instó a los gobiernos y a las instituciones financieras internacionales a integrar a las comunidades desplazadas en los planes climáticos nacionales, a invertir en resiliencia y a asegurar que la financiación llegue a las poblaciones más afectadas.

La voz de la sociedad civil y los pueblos indígenas resonó con fuerza en Belém. Miles de activistas por el cambio climático llegaron a la ciudad en la Flotilla de la Cumbre de los Pueblos, organizada por Greenpeace Brasil, con unas 200 embarcaciones, para exigir medidas medioambientales urgentes. La iniciativa buscó que los negociadores y líderes climáticos experimentaran de primera mano la crítica situación de la Amazonía, afectada por sequías, cambio climático e incendios. Adicionalmente, una delegación de 35 líderes y lideresas indígenas de comunidades amazónicas peruanas, representando a la Asociación Interétnica de Desarrollo de la Selva Peruana (Aidesep), presentó propuestas integrales basadas en la justicia climática, los derechos colectivos y la sabiduría ancestral, enfatizando que “sin nosotros, los pueblos indígenas, no hay solución posible frente a la crisis climática”. También se registraron protestas de pueblos indígenas que rechazaron la explotación petrolera y minera en sus territorios amazónicos.

En un avance crucial para la gobernanza climática, doce países firmaron la Declaración sobre la Integridad de la Información sobre el Cambio Climático. Este compromiso histórico busca combatir la desinformación climática, reconociendo la importancia de la información fiable para una acción climática efectiva. A pesar de estos avances, la cuestión del financiamiento para la adaptación sigue siendo un desafío. Menos del 1% del financiamiento climático global se destina actualmente a la resiliencia de los sistemas de salud, lo que subraya la necesidad de acciones audaces del sector público, ya que los retornos financieros para el sector privado son limitados en esta área. La presidencia de la COP30 ha declarado la adaptación como una prioridad, esperando que su financiamiento sea parte integral del paquete de la cumbre.

La COP30, que se extenderá hasta el 21 de noviembre, busca reconstruir la confianza en la cooperación internacional, alinear la política climática con las realidades humanas y transformar las promesas en acciones concretas, consolidando la Amazonía como un símbolo de la interconexión entre protección ambiental, justicia climática y supervivencia humana.

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