COP30 en Belém: Cumbre Climática Extiende Sesiones ante Fuerte Choque por Financiamiento y Futuro de Combustibles Fósiles

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La COP30 extiende su clausura ante desacuerdos. La financiación y una ruta para eliminar combustibles fósiles estancan las negociaciones, mientras la UE y una coalición de países exigen ambición ante la crisis climática global.

Belém, Brasil – La trigésima Conferencia de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático (COP30), celebrada en Belém, Brasil, concluyó oficialmente este viernes, 21 de noviembre de 2025, en medio de una profunda incertidumbre sobre la consecución de acuerdos sustanciales y con la expectativa de que las negociaciones se extiendan más allá de lo previsto. La cumbre, que se inició el 6 de noviembre, tenía como objetivo central acelerar la acción climática global y limitar el calentamiento del planeta a 1.5°C, una meta que el Secretario General de la ONU, António Guterres, ha calificado como una "línea roja para la humanidad". Sin embargo, la jornada de clausura se vio marcada por un estancamiento en temas críticos como la financiación para los países emergentes y la hoja de ruta para la eliminación de los combustibles fósiles.

La presidencia brasileña de la COP30, encabezada por el embajador André Corrêa do Lago, ya había anticipado la necesidad de prolongar la programación, una situación común en cumbres climáticas dadas la complejidad de las discusiones y la búsqueda de consenso. Esta extensión se hizo aún más probable tras un incendio que afectó el "Pabellón de los Países" el jueves 20 de noviembre, interrumpiendo las actividades y obligando al aislamiento de la zona afectada, si bien los trabajos se reanudaron este viernes en otras salas de negociación.

Uno de los puntos de mayor fricción ha sido la cuestión de los combustibles fósiles. Un borrador de propuesta presentado por Brasil, que eliminaba toda referencia a la necesidad de abandonar estos energéticos, fue calificado de "inaceptable" por la Unión Europea. El ministro de Clima de Dinamarca, Lars Aagaard, en representación del bloque europeo, lamentó la omisión, declarando que era preferible no tener un documento a uno que careciera de mención a los hidrocarburos, y advirtió sobre un posible escenario sin acuerdo. La UE ha insistido en que hará "todo lo posible" para "reforzar la ambición en mitigación (reducción de emisiones)" en el texto final.

En respuesta a la falta de claridad en el borrador brasileño, una coalición internacional de más de veinte países, incluyendo a Chile, Colombia, España y México, emitió la "Declaración de Belém para la Transición Fuera de los Combustibles Fósiles". Esta iniciativa, impulsada por el gobierno colombiano y presentada en la última jornada oficial de la cumbre, busca exigir una hoja de ruta clara, justa y equitativa para la eliminación progresiva de petróleo, gas y carbón a nivel global. La ministra colombiana de Ambiente, Irene Vélez, destacó que "no pedimos un documento vacío, un anuncio vacío" y anunció que Colombia organizará una conferencia internacional en abril de 2026 para impulsar este objetivo. Por su parte, la ministra española de Transición Ecológica, Sara Aagesen, consideró que el borrador actual "no es suficiente" y que hay tiempo para mejorarlo.

La financiación climática representa otro obstáculo significativo en las negociaciones de Belém. Los países en desarrollo han demandado un mayor apoyo financiero público por parte de las economías avanzadas para sus acciones de combate al calentamiento global. Esto contrasta con la postura de las naciones más desarrolladas, que se apegan a los compromisos financieros acordados en la COP29 en Bakú, los cuales cifraban la financiación en 300 mil millones de dólares. La discusión también gira en torno a la contribución al fondo de adaptación al cambio climático, que debería dotarse de 1.300 millones de dólares anuales, provenientes tanto de aportaciones públicas como, crucialmente, de fuentes privadas, incluyendo a las compañías más contaminantes.

El Secretario General de la ONU, António Guterres, ha instado a las partes a lograr un acuerdo que "equilibre" las demandas sobre financiación y el fin de los combustibles fósiles, manifestando que todavía es "posible" evitar un "fracaso" en la Cumbre del Clima de Brasil. A pesar de la urgencia, las delegaciones esperaban en la tarde del jueves un segundo borrador de la presidencia brasileña, que se había prometido para el miércoles primero y luego para la mañana del jueves, evidenciando las dificultades en la formulación de un texto consensuado.

En este contexto de complejas negociaciones, la ausencia de una delegación de alto nivel del gobierno federal de Estados Unidos en la COP30 ha sido notoria. La administración del presidente Donald Trump no envió representantes de alto nivel, reafirmando la retirada de Estados Unidos del Acuerdo de París, una decisión que, según expertos, debilita la posición internacional del país en el liderazgo climático global.

Con la COP30 en su recta final y con la perspectiva de una extensión inevitable, el desafío para Belém radica en transformar las palabras en planes concretos y asegurar una transición energética justa que responda a la ciencia y proteja a las comunidades. La cumbre debe reflejar la urgencia de actuar para limitar el aumento de la temperatura global a 1.5°C, un objetivo que, según las Naciones Unidas, es vital para la humanidad.

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