Demencia: México al Borde de una Crisis de Salud Pública, Proyecciones Alarmantes para 2050 y Estrategias Urgentes
Publicado elMéxico enfrenta una crisis de demencia: 1.3 millones de afectados a 3.5 millones en 2050. Conoce el Plan Nacional de Salud, tratamientos, prevención y el llamado de expertos de la UNAM para visibilizar la enfermedad y romper el estigma.
La demencia se posiciona como una de las preocupaciones más apremiantes en el panorama de la salud pública mexicana. Las proyecciones actuales son alarmantes, estimando un incremento significativo en el número de personas afectadas: de aproximadamente 1.3 millones en la actualidad, se prevé que esta cifra ascienda a 3.5 millones para el año 2050. Este aumento, que representa un incremento cercano al 170%, subraya la necesidad crítica de estrategias y acciones integrales para abordar lo que se perfila como una verdadera crisis sanitaria y social.
Este padecimiento neurodegenerativo, reconocido por su carácter crónico e irreversible, se caracteriza por el deterioro progresivo de las funciones cognitivas, impactando severamente la memoria, el lenguaje, la conducta y, en última instancia, la autonomía de quienes lo padecen. La demencia no es una parte normal del envejecimiento, sino una patología que exige atención especializada. Dada su magnitud y el impacto proyectado, la Secretaría de Salud ha catalogado la demencia como una prioridad sanitaria.
En un esfuerzo concertado para enfrentar esta creciente problemática, la Secretaría de Salud, a través del Instituto Nacional de Geriatría (INGER), ha impulsado el Plan Nacional de Demencia. Este programa busca no solo mejorar la calidad de vida de las personas que viven con demencia, sino también proporcionar un apoyo integral a sus familias y cuidadores. Las estrategias clave delineadas en el plan abarcan la capacitación del personal de salud para un diagnóstico temprano y una atención integral, así como campañas de sensibilización pública para reducir el estigma social asociado a la enfermedad. Además, se contempla el establecimiento de centros de atención especializados y la mejora del acceso a servicios de salud mental adaptados a las necesidades de los adultos mayores, junto con programas de apoyo y orientación para los cuidadores.
Abordaje del Deterioro Cognitivo: Avances y Desafíos
Aunque actualmente no existe una cura definitiva para la demencia, los avances en la medicina ofrecen tratamientos farmacológicos que pueden estabilizar parcialmente el deterioro cognitivo. Estos tratamientos actúan reactivando los sistemas de neurotransmisión, aunque su efectividad y disponibilidad pueden variar. Un ejemplo reciente es la aprobación por parte de Cofepris en diciembre de 2024 de lecanemab, un medicamento biotecnológico que ha demostrado la capacidad de ralentizar la progresión del Alzheimer en sus etapas tempranas, una noticia significativa considerando que el Alzheimer representa entre el 60% y el 70% de los casos de demencia. Sin embargo, se ha señalado que en México, los tratamientos accesibles siguen siendo principalmente sintomáticos.
La especialista en neuropsicología Maura Jazmín Ramírez Flores, académica de la UNAM, ha enfatizado la urgencia de visibilizar este padecimiento y romper el estigma social que lo rodea. La Dra. Ramírez Flores, reconocida por su labor como profesora en la Facultad de Psicología de la UNAM, en el área de Psicobiología y Neurociencias, subraya la importancia de fortalecer las redes de apoyo comunitarias y generar mayor conciencia sobre las necesidades específicas de los adultos mayores para fomentar un entorno más comprensivo y solidario.
Prevención: Un Pilar Fundamental ante la Demencia
La demencia es un padecimiento de origen multifactorial, con conexiones claras a enfermedades cardiovasculares, diabetes, mala alimentación y, en algunos casos, predisposición genética. Esta complejidad subraya la dificultad de un tratamiento único y resalta la importancia de las medidas preventivas. Especialistas coinciden en que la adopción de hábitos saludables puede reducir significativamente los riesgos de desarrollar demencia, incluso hasta en un 40% de los casos. Las recomendaciones clave incluyen mantener una alimentación balanceada rica en verduras, frutas, nueces y granos integrales, mientras se reducen carnes rojas y alimentos procesados. La actividad física regular es crucial, abarcando desde ejercicios que aumentan el ritmo cardíaco hasta actividades como caminar y bailar. La estimulación mental constante, evitar el aislamiento social, un control riguroso de enfermedades crónicas como la diabetes y la hipertensión, y una buena higiene del sueño también son factores protectores esenciales. Expertos de la UNAM y otras instituciones recalcan que nunca es demasiado tarde, ni demasiado temprano, para empezar a implementar estas acciones proactivas en beneficio de la salud cerebral.
El impacto de la demencia va más allá del individuo afectado, ejerciendo una presión abrumadora sobre las familias y los cuidadores. Esta carga se manifiesta en el agotamiento físico, emocional y económico, lo que puede llevar al fenómeno del "agotamiento del cuidador", generando ansiedad, estrés y depresión. Con un 85% de los costos de atención recayendo en los hogares debido a la limitada cobertura de cuidados a largo plazo y la falta de un sistema robusto de apoyo social, la situación es crítica.
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