Descubrimiento Asombroso: Un Mundo Perdido de 34 Millones de Años Revelado Bajo 2 Kilómetros de Hielo en la Antártida Oriental
Publicado elEste hallazgo, una cápsula del tiempo, ofrece nuevas pistas vitales sobre el clima terrestre y la estabilidad de los casquetes polares.
Un equipo internacional de científicos ha revelado el hallazgo de un paisaje completo, intacto y preservado bajo dos kilómetros de hielo en la Antártida Oriental, un “mundo perdido” que no ha visto la luz del sol en al menos 34 millones de años. Este asombroso descubrimiento, que incluye valles, montañas suaves y antiguas cuencas fluviales, ofrece pistas invaluables sobre cómo responde el sistema climático de la Tierra y la historia geológica del continente.
El paisaje oculto, que abarca una vasta superficie de aproximadamente 32.000 kilómetros cuadrados (un área comparada con el tamaño de Gales o descrita como más grande que Bélgica), se encuentra enterrado bajo una capa de hielo que varía entre 2,2 y 3 kilómetros de espesor. Este terreno está compuesto por una compleja red de valles fluviales, colonias y crestas montañosas, con fiordos que alcanzan casi 1.500 metros de profundidad, y se asemeja a paisajes terrestres actuales, como la región de Snowdonia en el norte de Gales, por sus colinas puntiagudas y valles profundos. La excepcional conservación de este relieve, que los investigadores describen como una “cápsula del tiempo”, se debe a que el peso del hielo lo ha protegido durante millones de años, en lugar de erosionarlo.
La identificación de este mundo submarino no implicó taladrar el hielo, sino que se logró mediante una metodología innovadora que combinó imágenes de satélite de alta precisión y radar de penetración en hielo. Específicamente, se utilizaron datos del satélite canadiense RADARSAT para detectar mínimas irregularidades y ondulaciones en la superficie del hielo, las cuales delatan la topografía del terreno subyacente. Adicionalmente, los sondeos de radio-eco (RES), parte de proyectos como ICECAP, midieron la profundidad del lecho rocoso, identificando patrones de erosión fluvial incompatibles con la dinámica glaciar moderna. Stewart Jamieson, glaciólogo de la Universidad de Durham y autor principal del estudio, enfatizó que el hallazgo había estado “oculto a simple vista” y que se trató de un “nuevo enfoque” sobre datos existentes, dada la dificultad de explorar debajo de la capa de hielo antártica, un terreno menos conocido que la superficie de Marte.
Hace unos 34 millones de años, la Antártida era un territorio radicalmente diferente. Formaba parte del supercontinente Gondwana y disfrutaba de un clima templado, cubierto de densos bosques y surcado por ríos caudalosos, albergando posiblemente vida animal. Este paisaje fluvial fue moldeado por la erosión de ríos antes de que el continente se enfriara y quedara cubierto de hielo de forma permanente. La transición que marcó el nacimiento de la gran capa de hielo del este de la Antártida (East Antarctic Ice Sheet, EAIS) ocurrió durante la gran transición climática de hace aproximadamente 34 millones de años, cuando la Tierra pasó de un clima de tipo invernadero a uno dominado por grandes casquetes polares, coincidiendo con un descenso del CO₂ atmosférico por debajo de 760 ppm.
El estudio de este paisaje preglacial, que fue retocado por glaciares locales antes de quedar congelado, funciona como una invaluable cápsula del tiempo para la ciencia climática. Permite a los investigadores entender mejor cómo era la Antártida antes de la glaciación y cómo el planeta reacciona a cambios climáticos drásticos. La preservación de este relieve durante tanto tiempo sugiere que la capa de hielo antártica ha mantenido núcleos estables de hielo frío y no erosivo desde su formación, lo que lo convierte en uno de los grandes “frenos” del sistema climático planetario actual.
Las implicaciones de este descubrimiento son profundas. La reevaluación de la historia de la Antártida es crucial para predecir cómo el cambio climático actual podría afectar a la capa de hielo y, consecuentemente, al nivel global del mar. Si la Antártida Oriental se derritiera por completo, tiene el potencial de elevar el nivel del mar en 52 metros. Los datos revelan una heterogeneidad en la Antártida: mientras el este ha protegido paisajes ancestrales, otros sectores marinos bajos han mostrado vulnerabilidad a retrocesos en periodos cálidos. Las características del paisaje, como sus superficies planas y profundos canales, podrían incluso estar regulando la tasa de pérdida de hielo al actuar como barreras para el flujo de los glaciares.
El estudio, publicado en la revista Nature Communications, subraya que cada hallazgo bajo el hielo amplía nuestra comprensión de la historia del planeta y confirma que la Tierra aún guarda secretos de su vida más antigua. Este “mundo perdido” ofrece una ventana única a un pasado distante, proporcionando datos esenciales para modelar el futuro climático y la estabilidad de una de las masas de hielo más grandes del planeta.
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