El Niño se Reactiva con Rápido Calentamiento en el Pacífico, Advierten Satélites de la ESA

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Satélites de la ESA detectan el resurgimiento de El Niño con un rápido calentamiento en el Pacífico tropical, señalando posibles alteraciones climáticas, sequías, inundaciones y eventos extremos para finales de 2026 y principios de 2027.

Los sistemas de observación de la Agencia Espacial Europea (ESA) han lanzado una advertencia: se ha detectado un notable incremento en las temperaturas superficiales del océano Pacífico tropical. Este fenómeno marca la clara reactivación de El Niño, un patrón climático con el potencial de reconfigurar los patrones meteorológicos a escala mundial y desencadenar eventos extremos. La comunidad científica global, con el respaldo de agencias como la NASA y la Organización Meteorológica Mundial (OMM), sigue de cerca esta evolución que podría intensificarse hacia finales de 2026.

El Niño, parte integral de la Oscilación del Sur de El Niño (ENSO), representa la fase cálida de un ciclo natural que influye significativamente en las temperaturas globales, los regímenes de precipitaciones y la frecuencia de fenómenos meteorológicos extremos. Este evento se caracteriza por el debilitamiento de los vientos alisios, lo que permite que las aguas cálidas acumuladas en el Pacífico occidental se desplacen hacia el este, alterando la circulación atmosférica en vastas regiones del planeta.

La vigilancia de estas condiciones se realiza gracias a una serie de misiones espaciales europeas y estadounidenses. Satélites como Copernicus Sentinel-3 y Sentinel-6 Michael Freilich, este último desarrollado en colaboración entre la NASA y la ESA para el programa Copernicus de la Unión Europea, son herramientas centrales para el monitoreo global. Estos instrumentos miden diariamente la temperatura superficial del mar con una precisión excepcional y la altura del nivel del mar, permitiendo detectar anomalías térmicas y las denominadas ondas Kelvin cálidas.

Las anomalías térmicas observadas durante la primera semana de junio de 2026 muestran temperaturas superficiales del mar superiores a la media registrada entre 1991 y 2020. Científicos de la ESA, como Craig Donlon, explican que, aunque las diferencias de temperatura puedan parecer pequeñas, el océano almacena e intercambia cantidades enormes de calor, por lo que incluso ligeros incrementos térmicos pueden indicar grandes cambios en la energía entre el océano y la atmósfera. Este exceso de calor favorece una mayor actividad convectiva sobre el Pacífico tropical, aumentando las precipitaciones en ciertas áreas y alterando los patrones de circulación atmosférica mucho más allá de los trópicos.

Las proyecciones indican que El Niño podría alcanzar una intensidad moderada a fuerte, y existe una probabilidad del 63% de que se desarrolle un evento “muy fuerte” entre noviembre y enero, situándolo entre los más intensos registrados desde 1950. Se espera que este episodio de El Niño se prolongue, por lo pronto, hasta febrero de 2027. La llegada de El Niño se suma al calentamiento global provocado por la actividad humana, haciendo “probable” que el año 2026 se sitúe como uno de los más cálidos desde que se tienen registros.

Las repercusiones meteorológicas a nivel mundial son diversas y significativas. Se anticipan lluvias intensas e inundaciones en regiones como América del Sur (especialmente Ecuador y Perú), África oriental y el sur de Estados Unidos. Por otro lado, algunas zonas podrían experimentar largos periodos de sequía, como el este y norte de Australia, Indonesia, el sur de África y partes del sur de Asia, lo que podría aumentar el riesgo de incendios forestales.

Además, El Niño altera la circulación atmosférica global al modificar la corriente en chorro y las trayectorias de las tormentas, lo que puede traducirse en una menor actividad de huracanes en el Atlántico, mientras que en el Pacífico la actividad ciclónica podría ser superior a la media. Los efectos también se extienden a la vida marina, alterando los hábitats de la fauna oceánica y poniendo en peligro a las comunidades que dependen de la pesca, como en la costa de Perú.

La capacidad de predecir El Niño con meses de antelación, gracias al monitoreo satelital y a los modelos climáticos avanzados, permite a los gobiernos y a las comunidades planificar acciones preventivas y preparar respuestas de emergencia. La ESA ha confirmado que el satélite Sentinel-3C será lanzado próximamente para asegurar la continuidad de estas observaciones fundamentales para la investigación climática y la predicción meteorológica, subrayando la importancia de los datos continuos para detectar tendencias y anticipar impactos sobre la sociedad y los ecosistemas.

Este evento climático global subraya la interconexión de los sistemas naturales y la necesidad de una vigilancia constante. La comunidad científica internacional se mantiene en alerta máxima, colaborando estrechamente para comprender y mitigar los posibles efectos de este fenómeno recurrente pero siempre desafiante.

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