El Oscuro Origen de los Estados Unidos
Publicado el , y escrito por:Ni oro, ni plata, ni palo Brasil fue el origen de la prosperidad de los Estados Unidos como colonia, sino un producto considerado actualmente como una droga muy dañina y adictiva.
Cuando ya España llevaba 115 años de presencia en el continente americano, conquistado dos grandes imperios indígenas y fundado cientos de ciudades, apenas se iniciaba la colonización inglesa en lo que hoy son los Estados Unidos. Previamente se habían hecho muchos intentos por parte de los ingleses de poner un pie en Norteamérica, pero todos habían fracasado. La principal razón era que España no se los permitía; bajo el amparo del Tratado de Tordesillas destruía todo asentamiento costero que los ingleses hacían, principalmente bajo el reinado de la inefable reina Elizabeth Primera, fiera enemiga de los españoles. No fue sino hasta el año de 1604 que los ingleses pudieron estar en paz con los españoles al firmar el Tratado de Londres, del cual se derivó, ahora sí, la posibilidad de explorar y colonizar tierras situadas muy al norte de las posesiones españolas del Caribe y La Florida.
Christopher Newport fue el primer capitán de navíos que desembarcó con relativo éxito en los Estados Unidos. Al frente de tres “carabelas” llamadas Susan Constant, Godspeed y Discovery llegó a tierras de lo que hoy es el estado de Virginia en 1607 y fundó un pueblecillo llamado Jamestone. Esta colonia era auspiciada por una compañía comercial que había obtenido del rey inglés un privilegio de colonización y comercio con fines netamente lucrativos. Buscando oro y piedras preciosas, o cualquier otro producto del cual pudieran obtener jugosas ganancias, perdieron la vida más de la mitad de los primeros colonos víctimas del hambre, las enfermedades y del ataque de los indios. Este primer asentamiento inglés estuvo a dos dedos de desaparecer, pues no encontraron nada que explotar ni ninguna gran civilización que expoliar como lo hicieron los españoles.
La colonia de Virginia en los Estados Unidos finalmente sobrevivió y prosperó a partir del año 1612, cuando un colono inglés llamado John Rolfe tuvo éxito en la siembra y cultivo de una variedad de tabaco proveniente de las Antillas. Ni oro, ni plata, ni palo Brasil fue el origen de la prosperidad de los Estados Unidos como colonia, sino un producto considerado actualmente como una droga muy dañina y adictiva: la sustancia psicoactiva presente en el tabaco y que todos conocemos como nicotina. Fue tanto el éxito de comercialización de esta planta que en muy poco tiempo todos los habitantes de esta colonia con propiedad de suelo se dedicaron a su cultivo, tapizando ambos márgenes del río James de sembradíos de este cultivo.
Gracias a esta “droga blanda”, Virginia ya era una colonia muy rica hacia 1619, cuando el primer cargamento de mano de obra esclava se liberó en el puerto desde un buque de guerra holandés. Esta primitiva especie de “fiebre del oro” provocó el primer expansionismo norteamericano a costa de las tierras de los indígenas powhatan, los cuales fueron diezmados en la primera guerra indígena a manos de los codiciosos colonos. Durante los siguientes cuatro siglos, el tabaco fue una mercancía que dejó enormes ingresos tanto a británicos como a estadunidenses, y jamás se tuvo en mente su prohibición cuando se promulgó en 1914 la Ley Harrison, a pesar de que era una planta con características muy similares a la planta de amapola, de donde se obtenía el opio para fumar. Incluso, cuando se comprobaron científicamente todos los daños que ocasionaba a la salud, jamás ningún Congreso de los Estados Unidos propuso la prohibición de su siembra, cultivo y comercialización, como sí lo hicieron con la planta de amapola, la planta de marihuana y la planta del árbol de coca, imponiendo severos castigos a los países que no cooperaran en su erradicación.
El tráfico de droga, en este caso el tabaco, permitió a los colonos de la primera colonia que se fundó en Estados Unidos salir de la espantosa penuria que los abrumaba y terminar con sus ciclos de “años del hambre”. No lo digo yo, sino que este autor estadunidense Daniel A. Sjursen así lo asienta en su obra A True History of the United States: “Tobacco changed the entire dynamic of colonization and control in North America. Finally, there was money to be made. The Englishmen shipped newest vice eastward and pulled a handsome profit return. Our beloved forefathers were early drug dealers” (El tabaco cambió toda la dinámica de colonización y control en Norteamérica. Finalmente hubo una manera de hacer dinero. Los ingleses embarcaron el más nuevo de los vicios hacia el este y se trajeron unas estupendas ganancias de regreso. Nuestros amados padres fundadores fueron los primeros traficantes de droga”).
¿Por qué rasgarnos las vestiduras ahora y esgrimir de nuevo el gran garrote? La imposición de políticas unilaterales y coercitivas no son la solución al problema del tráfico de drogas.
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