Hantavirus en México: Alerta Epidemiológica por Brote Global del Virus Andes; Conoce Síntomas Clave y Vías de Contagio Interhumana

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México emite aviso epidemiológico por hantavirus tras brote global. Conoce los síntomas iniciales y avanzados, vías de contagio y las medidas preventivas. Secretaría de Salud confirma 0 casos en el país.

México emite aviso epidemiológico preventivo por hantavirus ante brote global.

La Secretaría de Salud de México, a través del Comité Nacional para la Vigilancia Epidemiológica (CONAVE), ha emitido un aviso epidemiológico a nivel nacional el 11 de mayo de 2026, para alertar sobre el hantavirus. Esta medida es de carácter preventivo y busca informar a la ciudadanía y a las unidades de salud sobre los síntomas y las vías de contagio del virus. Hasta la fecha del 12 de mayo de 2026, el país no ha identificado ni reportado casos de hantavirus en su territorio. El Secretario de Salud, David Kershenobich, ha confirmado que México no registra casos de hantavirus de los Andes y mantiene una vigilancia epidemiológica continua bajo protocolos internacionales.

La emisión de este aviso se deriva de un brote de la cepa del virus de los Andes (ANDV) detectado en el crucero MV Hondius, durante su viaje por el Océano Atlántico sur. La Organización Mundial de la Salud (OMS) fue notificada el 2 de mayo de 2026, sobre un brote de síndrome respiratorio agudo grave entre pasajeros y tripulación. Posteriormente, el 6 de mayo, se confirmó mediante laboratorio que el agente etiológico responsable correspondía al hantavirus de los Andes. Hasta el 11 de mayo, se reportaron 9 casos relacionados con el brote, con 7 confirmados, dos sospechosos y lamentablemente 3 personas fallecidas. Otras fuentes mencionan 10 casos confirmados. El crucero MV Hondius inició su viaje en Ushuaia, Argentina, y realizó escalas en la Antártida, Isla Georgia del Sur, Tristan da Cunha, Santa Elena e Isla Ascensión.

El hantavirus es un grupo de virus zoonóticos distribuidos a nivel mundial, asociados principalmente con especies de roedores, que actúan como reservorios naturales. La forma más común de infección humana ocurre por la inhalación de aerosoles procedentes de materiales contaminados con secreciones de roedores infectados, como orina, heces o saliva. Otros mecanismos de transmisión incluyen el contacto con superficies contaminadas, el contacto directo con excretas de roedores y, en menor frecuencia, mordeduras o arañazos de estos animales. Es crucial señalar que no se transmite por picaduras de insectos, alimentos cocinados o agua potable.

La cepa del hantavirus de los Andes (ANDV) tiene una particular relevancia epidemiológica, ya que es la única variante para la que se ha documentado la transmisión de persona a persona, aunque es considerada poco frecuente. Esta transmisión interpersonal se asocia generalmente a un contacto físico estrecho y prolongado, la permanencia prolongada en espacios cerrados o confinados, o la exposición a secreciones respiratorias, saliva o fluidos corporales de un individuo enfermo. También se menciona el contacto con ropa de cama contaminada y contacto íntimo.

Los síntomas iniciales del hantavirus pueden ser fácilmente confundidos con un resfriado común o gripe, lo que dificulta un diagnóstico temprano. Estos incluyen fiebre, fatiga, dolor de cabeza, escalofríos, mialgias (especialmente en grandes grupos musculares), mareo, náuseas, vómito, diarrea y dolor abdominal. Entre 4 y 10 días posteriores al inicio del cuadro clínico, pueden presentarse síntomas en una fase avanzada, como tos, dificultad respiratoria progresiva, taquipnea, opresión torácica, hipoxemia e insuficiencia respiratoria aguda. En los casos más graves, el hantavirus puede causar el Síndrome Pulmonar por Hantavirus (SPH) o Síndrome Cardiopulmonar por Hantavirus (SCPH), una afección con una elevada letalidad, que puede oscilar entre el 35 y el 50% en las Américas.

Actualmente, no existe un tratamiento antiviral específico para el hantavirus; la atención médica se centra en cuidados intensivos y apoyo respiratorio para manejar los síntomas. El diagnóstico confirmatorio se realiza mediante una prueba de PCR. Para prevenir el contagio, las autoridades sanitarias recomiendan evitar el contacto con roedores. Esto incluye mantener limpios hogares y lugares de trabajo, sellar agujeros y entradas por donde puedan ingresar roedores, almacenar alimentos en recipientes herméticos, evitar barrer o aspirar excrementos secos de roedores y humedecer las superficies contaminadas antes de limpiarlas. También se enfatiza el refuerzo del lavado de manos y el uso de equipo de protección personal como mascarillas N95 o KN95, guantes, bata y protección ocular al manipular áreas potencialmente contaminadas.

Aunque la Secretaría de Salud considera que el riesgo para la población en territorio nacional es bajo, la medida implica una vigilancia reforzada en hospitales y laboratorios ante la posibilidad de importación del virus. El aviso del CONAVE fue dirigido a todas las unidades de salud de primero, segundo y tercer nivel de atención, Unidades de Vigilancia Epidemiológica Hospitalaria (UVEH) y miembros de la Red Nacional de Laboratorios de Salud Pública (RNLSP). México cuenta con herramientas para la detección oportuna, control y manejo de cualquier posible caso a través de la Dirección General de Epidemiología y el INDRE. La OMS ha recomendado a los países seguir sus directrices para frenar el hantavirus y considera la probabilidad de propagación internacional y transmisión sostenida como “muy baja”, aunque la movilidad global de pasajeros, especialmente en el marco del Mundial de Futbol 2026, demanda una vigilancia constante. Es importante señalar que, si bien no hay casos humanos reportados en México, sí se han detectado roedores portadores del virus en distintas regiones del país desde finales de la década de 1990, lo que sugiere la necesidad de una vigilancia continua.

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