Herbario Nacional de México: Pilar Fundamental en la Lucha por la Biodiversidad y Contra el Cambio Climático

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Descubre cómo el Herbario Nacional de México, con más de 1.6 millones de ejemplares, es crucial para la investigación de la biodiversidad y el cambio climático, y la conservación de las plantas esenciales para la vida.

El Herbario Nacional de México (MEXU), una institución de incalculable valor, se ha consolidado como un pilar estratégico para la investigación y la conservación en el ámbito de la biodiversidad del país y la comprensión de los efectos del cambio climático global. Con un acervo que supera el millón seiscientos mil ejemplares de plantas, este herbario no solo es el más grande de América Latina, sino que también se encuentra entre los más activos y de mayor crecimiento a nivel mundial en las últimas cinco décadas.

La relevancia del MEXU radica en su función como punto de partida esencial para cualquier estudio botánico y ecológico. Según el botánico Esteban Manuel Martínez Salas, la identificación precisa de los organismos es un requisito fundamental para cualquier investigación, ya sea de una especie individual, de una comunidad vegetal o de ecosistemas más amplios. El trabajo taxonómico que se lleva a cabo en el herbario es crucial para determinar si una especie es endémica, única o de particular importancia, sentando así las bases para cualquier aplicación y estrategia de conservación.

La trascendencia de las plantas para la vida en la Tierra fue subrayada por el botánico, educador y escritor británico David Mabberley, quien durante una visita al Herbario Nacional de México afirmó categóricamente que “sin las plantas, no somos nada”. Mabberley destacó que la clasificación y el nombramiento de especies no son meros ejercicios académicos, sino tareas esenciales para enfrentar la crisis climática y la alarmante pérdida de biodiversidad que azotan al planeta. En este contexto, hizo hincapié en la responsabilidad internacional que recae sobre países megadiversos como México en la protección de su vasta riqueza vegetal.

La investigación en el Herbario Nacional abarca aspectos cruciales como el conocimiento de las relaciones entre las plantas cultivadas y sus parientes silvestres. Esta información es vital para el progreso científico y para desarrollar estrategias de conservación que permitan proteger a las especies frente a enfermedades y los impactos adversos del cambio climático. Mabberley, autor del influyente libro “Mabberley’s Plant-book”, considerado la “biblia” moderna de la taxonomía vegetal, enfatizó cómo nuestra comprensión de las relaciones entre las plantas ha evolucionado drásticamente gracias a estudios recientes de ADN, lo que se refleja en las sucesivas ediciones de su obra.

Históricamente, el Herbario Nacional de México ha sido un motor de la investigación botánica. En 1985, fue reconocido como el herbario más activo del mundo, superando incluso al de Missouri, con más de 100 mil números de colecta. Entre sus proyectos más relevantes se encuentra la “Flora Mesoamericana”, un esfuerzo multinacional monumental que documentó la flora desde el Istmo de Tehuantepec hasta Panamá, y que resultó en la publicación de un libro en español, un hito importante considerando que gran parte de la literatura científica en botánica se publica en inglés.

La creación del Herbario Nacional se remonta a 1888 con el Instituto Médico Nacional, que buscaba integrar conocimientos sobre recursos naturales y recolectar plantas medicinales. En 1929, la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), a través de su Instituto de Biología, asumió la custodia del MEXU, dotándolo de la infraestructura necesaria para su crecimiento y preservación continua. Este legado ha permitido al herbario mantener su rol como referente mundial, apoyando investigaciones en campos diversos como la etnobotánica, ecología, paleobotánica y fitogeografía.

La importancia del Herbario no se limita a la comunidad científica. Mabberley argumentó que la clasificación científica proporciona un marco de conocimiento indispensable para legisladores, conservacionistas, farmacéuticos e incluso consumidores, quienes necesitan esta base para la toma de decisiones informadas. A pesar de la centralidad de las plantas en la alimentación, la medicina, la cultura y el lenguaje, el investigador lamentó la creciente desconexión de las personas con el mundo vegetal, un fenómeno que resalta aún más la misión educativa y de difusión del Herbario.

Durante la reciente visita de Mabberley, fue guiado por la curadora María del Rosario García Peña, el botánico Esteban Manuel Martínez Salas y la investigadora Marie-Stéphanie Samain. Además, sostuvo una entrevista con Susana Aurora Magallón Puebla, directora del Instituto de Biología de la UNAM, lo que subraya el reconocimiento de su experticia en el campo. La labor del Herbario Nacional es un testimonio continuo del compromiso de México con la ciencia, la educación y la conservación de su invaluable patrimonio natural, reafirmando que el futuro de la vida en el planeta depende intrínsecamente de nuestra comprensión y protección del reino vegetal.

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