Crisis en Oriente Medio: Irán Confirma Ataque de EEUU e Israel a Centro Nuclear de Natanz
Publicado elIrán confirma un nuevo ataque conjunto de Estados Unidos e Israel contra su centro nuclear de Natanz en plena escalada bélica. A pesar del uso de "bombas antibúnker", no se reportan fugas radiactivas.
Irán Confirma Ataque a Natanz: Escalada Nuclear Agrava Tensión en Oriente Medio
Las autoridades iraníes han confirmado este sábado, 21 de marzo de 2026, un ataque conjunto perpetrado por Estados Unidos e Israel contra su centro de enriquecimiento de uranio Shahid Ahmadi Roshan, ubicado en la provincia de Natanz. Este incidente, que se produce en el día 22 de una guerra que ya se extiende por varias semanas, ha intensificado la preocupación global sobre la estabilidad en la región y el riesgo de un conflicto de mayores proporciones.
Según comunicados emitidos por el Centro Nacional del Sistema de Seguridad Nuclear de Irán y la Organización de Energía Atómica de Irán (OEAI), recogidos por agencias como Tasnim e IRNA, el ataque impactó directamente las instalaciones de Natanz. A pesar de la gravedad del incidente y el uso reportado de “bombas antibúnker” contra las instalaciones subterráneas, las autoridades iraníes han asegurado que no hay constancia de ninguna fuga de materiales radiactivos en el complejo y que no existe peligro alguno para los residentes de las áreas circundantes.
Este no es el primer asalto a las infraestructuras nucleares iraníes; de hecho, el complejo de Natanz ya había sido blanco de bombardeos el pasado 28 de febrero, durante el cuarto día de la actual guerra, y previamente en la “Guerra de los doce días” en junio pasado y en la guerra de 2025. La repetición de estos ataques subraya una estrategia coordinada entre Washington y Tel Aviv para neutralizar el programa nuclear iraní, a pesar de que el Organismo Internacional de la Energía Atómica (OIEA) ha insistido en que no hay evidencia de que Irán tuviera un plan estructurado para construir una bomba atómica.
Desde Teherán, el bombardeo ha sido calificado como un “ataque criminal” y una flagrante violación de las leyes y obligaciones internacionales, incluyendo el Tratado de No Proliferación de Armas Nucleares (TNP) y otras normativas de seguridad nuclear. Irán ha protestado enérgicamente contra estas acciones, que consideran contrarias a los compromisos internacionales. El presidente iraní, Masud Pezeshkian, aunque ha lanzado misiles contra objetivos estadounidenses en la región, ha asegurado que Teherán no busca el enfrentamiento con sus vecinos, haciendo un llamado a la unidad de los países islámicos y afirmando que solo Israel se beneficia de sus divisiones.
La respuesta de Israel no se ha hecho esperar. El ministro de Defensa israelí, Israel Katz, ha afirmado que su país, en conjunto con Estados Unidos, se dispone a incrementar “considerablemente” la intensidad de sus ataques contra la República Islámica de Irán durante la próxima semana. Katz ha declarado que la campaña, liderada por el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, y el primer ministro israelí, Benjamín Netanyahu, “continuará” y “no pararemos hasta que todos los objetivos de la guerra sean alcanzados”.
La postura del presidente Donald Trump ha mostrado ciertas fluctuaciones. Si bien se informó que evaluaba “reducir” las operaciones, también ha enfatizado que “no se declara un alto el fuego cuando estás arrasando al otro bando”. En un movimiento que busca mitigar el impacto en los precios del combustible, Estados Unidos ha levantado temporalmente las sanciones al petróleo iraní que ya está cargado en buques, una medida con vigencia hasta el 19 de abril.
La escalada se ha manifestado también en las acciones de Irán. En una operación que ha sido interpretada como un cambio en las dimensiones geográficas del conflicto, Irán lanzó al menos dos misiles balísticos de medio alcance contra la base militar conjunta de Estados Unidos y Reino Unido en la isla de Diego García, en el océano Índico, a más de 4.000 kilómetros de sus fronteras. Aunque uno de los misiles falló y el otro fue interceptado, el impacto político de este lanzamiento es significativo, revelando una capacidad balística iraní de largo alcance no antes conocida. El Reino Unido, por su parte, ha condenado estos “peligrosos” ataques y ha autorizado a Estados Unidos el uso ampliado de sus bases británicas para operaciones dirigidas contra Irán.
El conflicto, que ha visto más de 1.000 muertes en territorio iraní, se ha extendido por toda la región. Israel ha bombardeado posiciones de Hezbolá en Beirut y objetivos iraníes en Teherán e Isfahán, incluyendo instalaciones de desarrollo de misiles balísticos. Irán ha respondido atacando bases estadounidenses en Arabia Saudí, Emiratos Árabes Unidos, Kuwait, el Kurdistán iraquí y Baréin, además de lanzar misiles sobre Tel Aviv y Haifa, y ha amenazado con expandir su ofensiva a “lugares recreativos y turísticos” en todo el mundo. El OIEA ha reiterado su llamado a la “moderación militar” para evitar cualquier riesgo de accidente nuclear. La tensión es máxima, con el precio del petróleo superando los 110 dólares por barril, en un escenario abierto e incierto.
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