Irán y EE. UU. ante crucial ronda nuclear en Ginebra: Teherán exige fin de sanciones y defiende "líneas rojas" en medio de amenazas militares
Publicado elIrán y EE. UU. inician ronda de negociaciones nucleares en Ginebra. Teherán propone diluir uranio a cambio de levantar sanciones y defiende su programa de misiles, mientras Washington mantiene presión y amenazas militares.
Ginebra se convierte una vez más en el epicentro de las tensiones diplomáticas internacionales, donde Irán y Estados Unidos se preparan para una segunda ronda de negociaciones nucleares este martes, 17 de febrero de 2026. La cita, mediada por Omán, busca desescalar una compleja disputa, pero llega en un ambiente de cautela y renovadas amenazas, con ambas partes defendiendo posturas firmes.
La delegación iraní, liderada por el ministro de Exteriores, Abás Araqchí, y el viceministro Mayid Tajt Ravanchi, arribó a Ginebra con lo que describen como "iniciativas reales" para alcanzar un acuerdo "justo y equilibrado". Irán ha reiterado su disposición a diluir los 440 kilogramos de uranio enriquecido al 60%, un nivel que se acerca al necesario para uso militar, pero esta concesión está supeditada al levantamiento de las sanciones económicas impuestas por Washington.
Teherán ha sido categórico al establecer sus "líneas rojas". El país persa considera innegociable el enriquecimiento cero de uranio, calificándolo como una violación de sus derechos bajo el Tratado de No Proliferación Nuclear (TNP). Además, el programa de misiles balísticos iraní está fuera de la mesa de discusión, argumentando que es esencial para su capacidad defensiva, especialmente tras los ataques sufridos durante la "guerra de los 12 días" en junio del año anterior.
El viceministro Tajt Ravanchi ha enfatizado que "la pelota está en el tejado de EE. UU.", señalando que si Washington muestra sinceridad, se puede alcanzar un acuerdo. Asimismo, Irán ha propuesto un camino hacia la cooperación económica, ofreciendo la participación estadounidense en sectores de alto rendimiento como la minería, el petróleo y la industria aeronáutica, con el fin de garantizar la sostenibilidad de un eventual pacto.
Por su parte, la delegación estadounidense, integrada por el enviado especial de la Casa Blanca, Steve Witkoff, y Jared Kushner, yerno del presidente Donald Trump, llega a Ginebra en un contexto de persistente presión. El presidente Trump ha reiterado sus amenazas de un ataque militar contra Irán si no se llega a un acuerdo, e incluso ha sugerido que un cambio de régimen en Irán sería "lo mejor que podría pasar". Como muestra de esta presión, Estados Unidos ha enviado un segundo portaaviones a la región.
Washington ha insistido en incluir en las negociaciones no solo el programa nuclear, sino también la cuestión de los misiles balísticos de Irán y su apoyo a grupos armados regionales, puntos que Teherán rechaza categóricamente. El secretario de Estado de EE. UU., Marco Rubio, ha reconocido la dificultad de alcanzar un consenso, aunque ha destacado la prioridad de la vía diplomática.
La reanudación de las negociaciones en Ginebra, que se realizará en la embajada de Omán bajo la intermediación del jefe de la diplomacia omaní, Badr bin Hamad al Busaidi, sigue a un primer encuentro el 6 de febrero en Mascate (Omán). Ambas partes calificaron ese primer contacto como "bueno", a pesar de las notables diferencias.
Previamente a esta ronda clave, el ministro Araqchí mantuvo un "encuentro técnico exhaustivo" con el director general del Organismo Internacional de Energía Atómica (OIEA), Rafael Grossi, en Ginebra el lunes. Grossi ha instado a Irán a permitir la inspección de sus instalaciones atómicas que fueron atacadas en la guerra de junio, una solicitud a la que Irán se ha negado hasta ahora.
En un aparente gesto de desafío y preparación defensiva, la Guardia Revolucionaria iraní inició este lunes ejercicios navales en el estratégico estrecho de Ormuz, un paso vital para el tránsito global de petróleo y gas. Paralelamente, imágenes satelitales han revelado que Irán ha acelerado los trabajos para proteger su sitio nuclear más crucial de un posible ataque, sugiriendo que Teherán ha aprovechado cualquier retraso en las acciones militares externas para fortalecer sus defensas.
Las exigencias de Israel también pesan en el ambiente. El primer ministro Benjamín Netanyahu ha solicitado a Estados Unidos que negocie una limitación del alcance de los misiles iraníes a 300 kilómetros y la eliminación de todo el material de enriquecimiento de uranio del país, así como el desmantelamiento de su infraestructura. Esta postura choca directamente con las "líneas rojas" de Teherán.
Analistas del mercado petrolero observan las negociaciones con cautela. Aunque el crudo se ha mantenido estable, la expectativa general es de una "calma antes de la tormenta", ya que ambas partes parecen resueltas a mantener sus demandas fundamentales, lo que sugiere que las posibilidades de un acuerdo rápido son escasas. La comunidad internacional permanece atenta al desarrollo de estas conversaciones, que podrían definir el futuro del programa nuclear iraní y la estabilidad en una región ya volátil.
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