Havana se Electrifica: Triciclos y Motos Desplazan a la Gasolina Ante Aguda Crisis Energética

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La Habana se transforma: motos y triciclos eléctricos dominan las calles cubanas como alternativa crucial a la gasolina, ante una grave crisis energética y escasez de combustible que azota a la isla desde 2024.

La Habana, la vibrante capital cubana, está experimentando una transformación notable en su paisaje urbano de transporte. En medio de una severa crisis energética que ha azotado a la isla desde 2024, los vehículos eléctricos adaptados, como motos y triciclos, se han consolidado como la principal alternativa a los automóviles de gasolina, dominando cada vez más sus calles y ofreciendo un respiro a la movilidad de sus ciudadanos.

La grave situación energética de Cuba se ha exacerbado por las frecuentes averías de sus obsoletas centrales termoeléctricas y la crónica escasez de divisas para importar combustible. La situación se ha visto agravada por un “cerco petrolero” impuesto por Estados Unidos y el cese del suministro de petróleo por parte de Venezuela. Esta coyuntura ha llevado a que las gasolineras, en su mayoría, detuvieran la venta de combustible durante meses, y el precio del litro de gasolina en el mercado negro se haya disparado hasta los cinco dólares. Incluso, en febrero de 2026, se reportó que la gasolina informal alcanzaba más de ocho dólares el litro.

Frente a este panorama desolador, las avenidas principales de La Habana, que en años anteriores eran transitadas por los clásicos automóviles descapotables, ahora se encuentran desoladas de vehículos a motor. La reducción del transporte público y el triplicado de los costos de los taxis privados han empujado a miles de cubanos a buscar opciones más sostenibles y accesibles. En este contexto, los triciclos eléctricos de carga adaptados para pasajeros se han convertido en un “salvavidas” y son considerados “los reyes de la carretera”. Taxistas como Eduardo Romano, por ejemplo, vendieron sus antiguos vehículos de los años 50 para adquirir un triciclo eléctrico y poder seguir trabajando.

La popularidad de las motos y bicicletas eléctricas también ha crecido exponencialmente. Yaniel Vázquez, un residente de La Habana, ha estado transportando pasajeros en su moto eléctrica durante al menos cuatro años, ilustrando la rápida adaptación de la población a las nuevas modalidades de transporte. La oferta de estos vehículos en el mercado cubano en enero de 2026 mostraba motos eléctricas con precios que oscilan entre los 1.150 y los 1.580 dólares estadounidenses, mientras que los bicitaxis con motores eléctricos pueden alcanzar los 200.000 pesos cubanos.

Sin embargo, esta transición no está exenta de desafíos. Los elevados costos para los usuarios son una preocupación constante. Liset de la Caridad, por ejemplo, relató a EFE que llega a pagar casi 1.000 pesos cubanos diarios (aproximadamente dos dólares) por transporte, lo que contrasta con el salario mínimo mensual en Cuba, que hasta mediados de 2025 se situó en 2.100 CUP (17.5 dólares). Además, la dependencia de la electricidad para estos vehículos choca con los “frecuentes y prolongados apagones” que sufre la isla, dificultando la carga y, por ende, la operatividad continua de estos transportes esenciales.

Ante la desesperada crisis, el gobierno cubano ha implementado medidas de emergencia, incluyendo la restricción de la venta de combustible y la reducción del transporte público. Paralelamente, se han incentivado las inversiones en fuentes de energía renovable, ofreciendo beneficios fiscales a personas naturales que instalen sistemas para autoconsumo o para entregar energía a la red eléctrica nacional. Incluso, se ha autorizado a actores no estatales a ofrecer servicios de carga para vehículos eléctricos, siempre y cuando la energía provenga de fuentes renovables, buscando diversificar y descentralizar la transición energética. Un petrolero ruso con 100.000 toneladas de crudo, suficiente para poco más de 12 días de demanda, fue recibido en la isla después de tres meses de aguda crisis, una medida que ofrece un alivio temporal pero no resuelve la crisis estructural.

La situación en La Habana es un reflejo de la resiliencia y la adaptación ante una crisis profunda. La proliferación de vehículos eléctricos alternativos es una respuesta directa y necesaria a la falta de combustible, marcando una nueva era en la movilidad urbana de la capital cubana. La urgencia de soluciones sostenibles es más patente que nunca, y la electrificación del transporte emerge como un pilar fundamental en la estrategia de supervivencia de la isla.

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