México Prioriza Aranceles Cero en Revisión del T-MEC

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La presidenta Claudia Sheinbaum impulsa la eliminación de tarifas de EE. UU. en automotriz, acero y aluminio para fortalecer la integración económica regional antes de la revisión del 1 de julio.

México ha establecido firmemente su postura de buscar la eliminación de los aranceles impuestos por Estados Unidos como una prioridad clave en las próximas conversaciones hacia la revisión del Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC). La presidenta de México, Claudia Sheinbaum, enfatizó esta postura el 19 de marzo de 2026, señalando la importancia de restaurar las condiciones comerciales previas a la administración del presidente estadounidense Donald Trump, especialmente en sectores críticos como la industria automotriz, el acero y el aluminio.

La declaración de la mandataria mexicana se produjo tras la primera ronda de discusiones técnicas bilaterales, celebradas el 18 de marzo en Washington. Estas conversaciones contaron con la participación del secretario de Economía de México, Marcelo Ebrard, y el representante comercial de Estados Unidos, Jamieson Greer. El objetivo principal de estas reuniones preparatorias, que anteceden la evaluación oficial del T-MEC programada para el 1 de julio, es fortalecer la integración económica de la región y asegurar que los beneficios del acuerdo se concentren principalmente en los países miembros.

La eliminación de los aranceles es un punto central para la agenda mexicana. La presidenta Sheinbaum articuló que la prioridad es que se establezcan aranceles cero, como existían antes de la imposición de gravámenes bajo la administración del expresidente Donald Trump. Estos aranceles, que han afectado la producción y la competitividad en industrias clave, son vistos por México como un obstáculo para el flujo comercial y el fortalecimiento de las cadenas de suministro dentro de América del Norte. La jefa del Ejecutivo subrayó desde Palacio Nacional que esta es la prioridad de su gobierno, además de otros temas específicos para mejorar el tratado comercial.

Las discusiones técnicas entre los equipos de México y Estados Unidos no solo se centraron en la cuestión arancelaria, sino que también abordaron un análisis profundo de las brechas existentes en las cadenas de suministro regionales. Además, se exploraron diversas opciones de política pública diseñadas para abordar estas deficiencias. Esto incluye una mayor cooperación en materia de seguridad económica, la revisión y el fortalecimiento de las reglas de origen, y la implementación de acciones comerciales complementarias. La Oficina del Representante Comercial de Estados Unidos (USTR) también ha indicado que estas reuniones tienen como fin incrementar la producción y el empleo manufacturero en la región, reduciendo la dependencia de insumos provenientes de terceros países, lo que alinea las metas de ambas naciones en cuanto a la resiliencia económica y la autonomía productiva regional.

La presidenta Sheinbaum ha defendido consistentemente la significativa integración económica entre las tres naciones miembros del T-MEC, y particularmente la relación entre México y Estados Unidos. En sus declaraciones, ha ilustrado la interconexión de la industria automotriz, donde piezas fabricadas en México complementan la producción en Estados Unidos, argumentando que un empleo en México genera al menos uno o dos empleos en el país vecino. Este argumento subraya la idea de que “separar esa integración le causa muchos problemas a Estados Unidos y también a México”, por lo que “mantenernos juntos es muy importante para la región, nuestros pueblos y nuestras naciones”. Estos estudios y argumentos son parte de la base de las negociaciones con el gobierno estadounidense, buscando evidenciar los beneficios mutuos de una relación comercial sin trabas arancelarias.

Como resultado de esta primera fase de conversaciones, Marcelo Ebrard y Jamieson Greer han instruido a sus respectivos equipos técnicos a establecer una secuencia regular de reuniones. El propósito de estos encuentros es avanzar en las discusiones y la identificación de “entregables clave” que serán presentados de cara a la revisión conjunta del 1 de julio de 2026. Este compromiso con reuniones periódicas demuestra la seriedad y el enfoque colaborativo con el que ambas partes abordan el proceso de revisión del T-MEC, buscando alcanzar acuerdos que refuercen la competitividad y la solidez de la economía regional.

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