México acelera en pagos digitales: SPEI supera 6 mil millones de operaciones en 2025, pero el efectivo persiste
Publicado elEl efectivo sigue dominando una gran parte de las operaciones en México, siendo el método de pago preferido para compras menores a 500 pesos, especialmente en zonas rurales. Expertos señalan que esta preferencia se debe a hábitos culturales
El Avance de los Pagos Digitales en México frente al Desafío Asiático y la Persistencia del Efectivo
México se encuentra en un punto crucial de su transformación financiera, experimentando un notable impulso en la adopción de pagos digitales. Sin embargo, a pesar de este progreso, el país aún enfrenta desafíos significativos, especialmente al compararse con la adopción casi universal de estas tecnologías en naciones asiáticas. El Sistema de Pagos Electrónicos Interbancarios (SPEI) se ha consolidado como un pilar fundamental en esta evolución, registrando cifras récord de operaciones en 2025 y demostrando un crecimiento sostenido de doble dígito.
Durante el año 2025, el SPEI superó la impresionante marca de 6,000 millones de operaciones, con algunas fuentes incluso reportando más de 7,300 millones de transferencias. Este volumen masivo de transacciones representó un monto cercano a 600 billones de pesos, lo que equivale a 16.8 veces el Producto Interno Bruto (PIB) de México en el mismo año, destacando la magnitud de su impacto económico. Este crecimiento no es meramente numérico, sino que refleja un cambio estructural en los hábitos de pago de los mexicanos, quienes cada vez más optan por transferencias electrónicas disponibles 24/7 y en tiempo real, incluso para transacciones cotidianas de bajo monto. El Banco de México (Banxico) ha sido una fuerza impulsora detrás de esta modernización, con su gobernadora, Victoria Rodríguez Ceja, subrayando la importancia del SPEI para ampliar la inclusión financiera. De hecho, para 2026, Banxico prevé que las transferencias vía SPEI superen el volumen de pagos realizados con tarjetas de débito y crédito.
A pesar de este dinamismo, México se encuentra rezagado en comparación con países asiáticos como China, donde los pagos digitales se han integrado de manera casi invisible en la vida diaria, abarcando desde mercados callejeros hasta el transporte público. Este contraste evidencia las brechas importantes que aún persisten en el mercado mexicano y la oportunidad de acelerar su adopción. El efectivo sigue dominando una gran parte de las operaciones en México, siendo el método de pago preferido para compras menores a 500 pesos, especialmente en zonas rurales. Expertos señalan que esta preferencia se debe a hábitos culturales, incentivos limitados y fricciones en la experiencia de usuario, así como preocupaciones relacionadas con la tributación.
No obstante, la digitalización de los pagos está redefiniendo la forma en que los mexicanos interactúan con su dinero, impactando positivamente la inclusión financiera, la formalización económica y la seguridad en las transacciones. Los pagos digitales son vistos como una puerta de entrada a la formalidad, permitiendo que las empresas, particularmente las Pequeñas y Medianas Empresas (Pymes), accedan a créditos y mejoren su trazabilidad financiera. El gobierno federal, en coordinación con Banxico y la Secretaría de Hacienda, ha puesto en marcha una estrategia para acelerar la digitalización de la economía, reducir el uso de efectivo y ampliar la inclusión financiera. Esta iniciativa incluso contempla la posibilidad de abrir cuentas bancarias sin necesidad de contar inicialmente con el Registro Federal de Contribuyentes (RFC) para integrar a más personas al sistema financiero.
El ecosistema fintech ha jugado un papel crucial en esta transformación. En México, operan 88 instituciones de tecnología financiera reguladas y más de 1,000 empresas desarrollan soluciones de pago, crédito e identidad digital. Los activos del sector fintech crecen a una tasa anual del 59%, y estas empresas facilitan cobros instantáneos mediante códigos QR o mensajes de cobro, eliminando la necesidad de efectivo o terminales en puntos de venta. Iniciativas como CoDi (Cobro Digital) y DiMo (Dinero Móvil) han intentado impulsar la adopción, con DiMo alcanzando 12.2 millones de usuarios, aunque CoDi ha tenido resultados más desiguales en el registro de comercios.
A pesar de la robusta infraestructura de pagos instantáneos que posee México, la adopción social sigue enfrentando obstáculos como la falta de una decisión clara para convertir al SPEI en un estándar de uso cotidiano, barreras regulatorias y la necesidad de reducir los fraudes para aumentar la confianza. Sin embargo, la llegada de eventos como la Copa Mundial de la FIFA 2026 se perfila como un catalizador para una mayor adopción de pagos digitales, especialmente para los micronegocios, quienes se beneficiarán al ofrecer opciones de pago más allá del efectivo a los millones de visitantes internacionales esperados. La modernización de los medios de pago en México avanza, aunque a un ritmo que aún busca igualar la agilidad de otras economías digitales, marcando un camino de oportunidades para el crecimiento económico y una mayor inclusión financiera.
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