Mineápolis Bajo Tensión: Tercer Día de Protestas Masivas por Muerte de Renee Good a Manos de Agente ICE Desata Crisis Nacional
Publicado elMineápolis vive su tercer día de protestas masivas tras la muerte de Renee Good por un agente del ICE. La tensión escala con el despliegue de la Guardia Nacional, escuelas cerradas y un debate nacional sobre la actuación federal.
La ciudad de Mineápolis, Minnesota, se encuentra sumida en una profunda crisis y agitación social por tercer día consecutivo, a raíz de la trágica muerte a tiros de una ciudadana estadounidense por parte de un agente del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE). Este fatal suceso, ocurrido el 7 de enero de 2026, ha encendido la llama de protestas masivas, ha llevado al despliegue de la Guardia Nacional y ha provocado un intenso debate a nivel nacional sobre las operaciones de inmigración y la actuación de las fuerzas federales.
La víctima ha sido identificada como Renee Nicole Good, de 37 años, madre de tres hijos, descrita como poeta y escritora. Good murió el miércoles 7 de enero tras recibir disparos a quemarropa de un agente del ICE. El incidente tuvo lugar en un vecindario residencial del sur de Mineápolis durante lo que el Departamento de Seguridad Nacional (DHS) ha calificado como la "mayor operación de control de inmigración de la historia", con el despliegue de más de 2.000 agentes federales en la zona.
Los videos capturados por transeúntes muestran a un agente enmascarado del ICE intentando abrir la puerta del vehículo de Good, una camioneta Honda Pilot, mientras esta se encontraba detenida. El vehículo retrocedió brevemente y luego comenzó a avanzar, girando a la derecha en lo que parece ser un intento de abandonar el lugar. En ese momento, otro agente del ICE, posicionado delante, sacó su arma y disparó al menos dos tiros a quemarropa, retrocediendo a medida que el vehículo se movía hacia él. Testigos y funcionarios locales han desmentido la versión federal de que el agente actuó en defensa propia ante un intento de atropello. El alcalde de Mineápolis, Jacob Frey, calificó directamente de "basura" esa narrativa.
Las protestas han escalado rápidamente desde el 7 de enero. Cientos de personas se reunieron para una vigilia y manifestaciones el miércoles y jueves frente al edificio federal Bishop Henry Whipple en Saint Paul, Minnesota, que sirve como base para las operaciones del ICE. Los manifestantes, muchos con mascarillas y gafas para protegerse de posibles gases químicos, corearon consignas como "¡Fuera ICE ya!", "¡ICE asesino, fuera de nuestras calles!", "No más ICE", "váyanse a casa, nazis" y "¡Justicia ya!". En los enfrentamientos con agentes federales, se han reportado al menos ocho detenciones el 8 de enero, y los agentes han utilizado gas pimienta y gases lacrimógenos. La concejal de Nueva York, Tiffany Caban, también participó en una manifestación.
La indignación se ha extendido más allá de Mineápolis. Otras ciudades de Estados Unidos, como Nueva York, Seattle, Detroit, Washington D.C., Los Ángeles, Filadelfia, San Antonio, Nueva Orleans y Chicago, también han sido escenario de manifestaciones en solidaridad con Mineápolis, o se esperaban protestas en ellas. Las escuelas públicas de Mineápolis suspendieron las clases el 8 y 9 de enero por "preocupaciones de seguridad".
Las reacciones de los funcionarios estatales y federales han sido marcadamente diferentes, intensificando las tensiones. El gobernador de Minnesota, Tim Walz, demócrata, declaró el estado de emergencia y autorizó a la Guardia Nacional a estar preparada para "la agitación civil", recordando las protestas de 2020 por la muerte de George Floyd. Walz calificó el incidente de "innecesario" y "prevenible" y criticó el despliegue federal sin comunicación con las autoridades locales. Además, el gobernador cuestionó la imparcialidad de una investigación que excluya a las instituciones estatales, sugiriendo que podría ser una "tapadera". El alcalde Jacob Frey exigió que el ICE retirara sus operaciones de la ciudad, afirmando que su presencia era una fuente de terror para la comunidad. Keith Ellison, fiscal general demócrata del estado, también expresó su preocupación por la investigación.
Por el contrario, la secretaria de Seguridad Nacional, Kristi Noem, afirmó que los agentes no se marcharían de la ciudad y defendió el tiroteo como un acto de autodefensa, llegando a acusar a Good de "terrorismo doméstico". El vicepresidente, JD Vance, declaró que el agente implicado goza de "inmunidad absoluta". El presidente Donald Trump también intervino, acusando a Good de ser una "agitadora profesional" que intentó atropellar a un oficial.
La investigación del incidente también ha sido motivo de controversia. Inicialmente, la Oficina de Aprehensión Criminal de Minnesota (BCA) había acordado con el FBI realizar una investigación conjunta; sin embargo, el FBI "cambió de opinión" y asumió el control exclusivo de la pesquisa, lo que llevó a la BCA a retirarse "a regañadientes" al no tener acceso a las pruebas ni a las entrevistas. Este hecho ha generado aún más desconfianza y ha profundizado la brecha entre las autoridades estatales y federales. La situación en Mineápolis y las réplicas en otras ciudades estadounidenses continúan en desarrollo, y el vacío dejado por la muerte de Good y la promesa de impunidad por parte de la Casa Blanca aseguran que la ciudad seguirá siendo un campo de batalla político y social en los próximos días.
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