Crisis climática: Muertes por calor se disparan 103% en América Latina y El Caribe
Publicado elUn alarmante informe revela que la mortalidad relacionada con el calor ha aumentado un 103% en América Latina y el Caribe en dos décadas. Descubre el impacto en la salud, la economía y las poblaciones vulnerables.
Un reciente informe global ha encendido las alarmas en América Latina y el Caribe al revelar un drástico incremento del 103% en la mortalidad relacionada con el calor en las últimas dos décadas. El estudio, publicado en el informe Lancet Countdown Latin America 2025, subraya una crisis sanitaria y económica que se agrava con el avance del cambio climático en la región.
Entre los periodos de 1990-1999 y 2012-2021, la región experimentó un promedio anual de 13,000 muertes atribuidas al calor, lo que representa 2.2 decesos por cada 100,000 personas al año, duplicando la tasa registrada en la década anterior. Este aumento sostenido, con un salto notable a partir de 2008, refleja cómo la exposición prolongada a altas temperaturas no solo causa deshidratación o agotamiento, sino también daños agudos y crónicos en órganos vitales como el cerebro, los riñones y el corazón.
Un impacto que va más allá de la salud
Las consecuencias del calor extremo trascienden el ámbito médico. El fenómeno impacta directamente el acceso al agua y los alimentos, altera los ecosistemas, modifica los patrones de lluvia y propicia los incendios forestales, comprometiendo gravemente las economías dependientes del clima. De hecho, el informe señala que entre 2015 y 2024, la mortalidad relacionada con el calor generó pérdidas económicas anuales de 855 millones de dólares en la región, además de una merma en la productividad laboral equivalente a 52,000 millones de dólares.
Región vulnerable y desigual
El año 2024 fue el más cálido jamás registrado a nivel mundial, y en América Latina, la temperatura promedio del continente subió un grado Celsius respecto al periodo 2001-2010. Países como Bolivia (+2°C), Venezuela (+1.7°C) y México (+1.6°C) han experimentado incrementos aún mayores. Esta aceleración térmica se traduce en un deterioro tangible de la salud humana, afectando de manera desproporcionada a las poblaciones más vulnerables. Los niños menores de un año y los adultos mayores de 65 años estuvieron expuestos a olas de calor con una frecuencia 4.5 y 10 veces mayor, respectivamente, en comparación con periodos anteriores.
Las grandes urbes de la región, como Buenos Aires o Lima, son identificadas como focos de vulnerabilidad debido al efecto de 'islas de calor' urbanas, donde la densidad poblacional, los materiales de construcción y la falta de áreas verdes amplifican las temperaturas. Además, el cambio climático exacerba las desigualdades existentes y aumenta la idoneidad para la transmisión de enfermedades infecciosas como el dengue.
Llamado urgente a la acción
Expertos y más de 60 organizaciones de América Latina y el Caribe han hecho un llamado urgente a la acción. Stella Hartinger, directora de la investigación Lancet Countdown Latin America, enfatiza que los impactos sobre la salud humana están empeorando y que no hay futuro sostenible sin abordar los problemas del cambio climático. Es imperativo que los gobiernos y la sociedad civil implementen medidas de adaptación y mitigación centradas en el bienestar humano para proteger a las poblaciones de los crecientes riesgos del calor extremo.
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