La Brecha de Género en el Hogar: Mujeres Dedican 17.4 Horas Más a Labores No Remuneradas
Publicado elUn análisis de Conasami revela que las mujeres en México dedican hasta 17.4 horas más a la semana al trabajo doméstico no remunerado que los hombres, evidenciando una persistente brecha de género en la distribución de responsabilidades.
Un reciente análisis ha puesto de manifiesto la persistencia de una significativa brecha de género en la distribución del trabajo no remunerado dentro del hogar en México. De acuerdo con el informe, las mujeres dedican en promedio 17.4 horas más a la semana a estas labores en comparación con los hombres. Esta revelación, que ha salido a la luz en el marco del 4 de marzo de 2026, subraya una desigualdad estructural profunda que impacta directamente en la calidad de vida y las oportunidades de desarrollo de las mujeres en el país.
El estudio, presentado por la Dirección Técnica de la Comisión Nacional de los Salarios Mínimos (Conasami) ante su Consejo de Representantes, forma parte del Informe Mensual sobre el Comportamiento de la Economía correspondiente al mes de febrero. La metodología empleada para este análisis incorporó los resultados de la Encuesta Nacional de Uso de Tiempo (ENUT) 2024, realizada por el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI), consolidándose como una fuente de información clave para comprender las dinámicas del uso del tiempo en los hogares mexicanos.
Los datos específicos del análisis de Conasami son contundentes: mientras las mujeres destinan alrededor de 29.2 horas semanales al conjunto de actividades no remuneradas –que incluyen cuidados, apoyo a otros hogares y voluntariado–, los hombres apenas contribuyen con 11.8 horas. Esta diferencia de 17.4 horas semanales destaca la carga desproporcionada que recae sobre la población femenina. Otros reportes indican que, en promedio, las mujeres dedican hasta 39 o 40 horas semanales al trabajo doméstico y de cuidados, frente a las 16 o 18 horas de los hombres, lo que también ilustra una brecha considerable.
La disparidad se agudiza aún más al examinar el tiempo dedicado al cuidado de los miembros más vulnerables del hogar. En el caso del cuidado de niñas y niños de 0 a 5 años, la brecha es notablemente mayor: las mujeres invierten 34.8 horas semanales, lo que contrasta drásticamente con las 15.5 horas dedicadas por los hombres. Esto se traduce en una diferencia de 19.3 horas promedio a la semana, evidenciando que la responsabilidad de la crianza temprana es asumida en su mayoría por las mujeres. Asimismo, en el trabajo no remunerado de cuidado a integrantes del hogar en general, las mujeres dedican 24.4 horas, mientras que los hombres asignan 13.4 horas, una diferencia semanal de 10.9 horas.
Este patrón de desigualdad no solo se manifiesta en la cantidad de horas dedicadas, sino también en cómo se ajusta el tiempo ante la incursión en el mercado laboral remunerado. El análisis de Conasami revela que por cada hora adicional de empleo formal, los hombres reducen su trabajo doméstico en solo 4.2 minutos. En contraste, las mujeres se ven obligadas a recortar 12 minutos de su tiempo dedicado a labores del hogar por cada hora extra de trabajo remunerado. En lo que respecta a las actividades de cuidado, el ajuste masculino es de 3.6 minutos, frente a los 6.6 minutos que deben sacrificar las mujeres. Estas métricas sugieren que el aumento del trabajo de mercado incide de manera desigual, exigiendo a las mujeres un mayor sacrificio en sus responsabilidades domésticas y de cuidados.
La persistencia de estas brechas en el uso del tiempo tiene implicaciones profundas. Limita las oportunidades de desarrollo profesional y esparcimiento para las mujeres, impactando su calidad de vida y su salud mental. La Conasami subraya que estas cifras reflejan una organización social del cuidado que no ha logrado transitar hacia la corresponsabilidad, afectando negativamente a las mujeres trabajadoras. Además, esta sobrecarga provoca un mayor desgaste, ya que a pesar de la creciente incorporación de las mujeres al mercado laboral, la mayor parte de las responsabilidades domésticas y de cuidados siguen recayendo sobre ellas.
La visibilización de este "trabajo invisible" es fundamental. El valor económico de este trabajo no remunerado asciende a cifras significativas, estimándose en algunos contextos en billones de pesos, lo que podría equivaler a un porcentaje considerable del Producto Interno Bruto (PIB) nacional. Esta contribución, a menudo no reconocida, es un motor esencial para la economía y el bienestar social, pero su distribución inequitativa perpetúa las desigualdades. Los resultados de este ejercicio ilustran nuevamente las disparidades entre sexos en el uso del tiempo, haciendo un llamado a orientar políticas públicas que promuevan una mejor distribución del trabajo doméstico no remunerado y contribuyan a la reducción de las desigualdades en el uso del tiempo.
México, Trabajo no remunerado, Brecha de género, Conasami, Desigualdad en el hogar, ENUT 2024,