Hepatitis Viral: La OMS Alerta sobre 1.34 Millones de Muertes Anuales y Urge Acciones Globales para su Eliminación en 2030
Publicado elLa OMS revela en su Informe Mundial sobre la Hepatitis 2026 que la hepatitis viral causa 1.34 millones de muertes anuales y 1.8 millones de nuevas infecciones. Urge intensificar la prevención, diagnóstico y tratamiento.
La Organización Mundial de la Salud (OMS) ha emitido un llamado urgente a la acción global para intensificar los esfuerzos en la eliminación de la hepatitis viral. Según un nuevo informe la enfermedad sigue siendo un desafío significativo para la salud pública mundial, cobrándose la vida de más de 1.3 millones de personas anualmente. A pesar de los avances notables en la lucha contra la hepatitis B y C, el progreso actual es demasiado lento y desigual para alcanzar los objetivos de eliminación establecidos para el año 2030.
El Informe Mundial sobre la Hepatitis de 2026 de la OMS detalla que las infecciones por hepatitis viral B y C, las cuales son responsables del 95% de las muertes relacionadas con la hepatitis a nivel mundial, causaron 1.34 millones de fallecimientos en 2024. Estas cifras subrayan la magnitud de la crisis, equiparando la carga de mortalidad con la de enfermedades infecciosas de alta mortalidad como la tuberculosis. Además, la transmisión del virus persiste a un ritmo alarmante, con más de 4,900 nuevas infecciones diarias, lo que se traduce en aproximadamente 1.8 millones de casos anuales. Se estima que en 2024, 287 millones de personas vivían con una infección crónica por hepatitis B o C. Las principales causas de muerte relacionadas con la hepatitis son la cirrosis hepática y el carcinoma hepatocelular.
A pesar de este sombrío panorama, el informe destaca logros significativos desde 2015, demostrando que el progreso es posible con una acción coordinada. El número anual de nuevas infecciones por hepatitis B ha disminuido un 32%, y las muertes relacionadas con la hepatitis C han experimentado una reducción del 12% a nivel mundial. Un avance particularmente alentador es la disminución de la prevalencia de la hepatitis B en niños menores de cinco años, que ha bajado al 0.6%. En este sentido, 85 países han logrado o superado el objetivo del 0.1% para 2030. Estos éxitos son un reflejo del impacto de las acciones mundiales y nacionales sostenidas y coordinadas tras la adopción de los objetivos de la OMS para la eliminación de la hepatitis viral en la Asamblea Mundial de la Salud de 2016.
Sin embargo, la OMS advierte que el ritmo actual de progreso es insuficiente para alcanzar todos los objetivos de eliminación para 2030, enfatizando la necesidad urgente de acelerar los esfuerzos. La Dra. Tereza Kasaeva, directora del Departamento de VIH, Tuberculosis, Hepatitis e Infecciones de Transmisión Sexual de la OMS, afirmó que cada diagnóstico erróneo y cada infección no tratada por hepatitis viral crónica representa una muerte evitable. El informe subraya que muchas personas siguen sin ser diagnosticadas ni tratadas debido al estigma social, la debilidad de los sistemas de salud y el acceso desigual a la atención médica. La cobertura diagnóstica sigue siendo baja, lo que crea una brecha significativa entre la disponibilidad de intervenciones efectivas y su implementación real.
La buena noticia es que ya existen herramientas altamente eficaces para combatir la enfermedad. La vacuna contra la hepatitis B, por ejemplo, protege a más del 95% de las personas vacunadas contra las infecciones agudas y crónicas. Para aquellos que ya viven con la infección crónica por hepatitis B, el tratamiento antiviral a largo plazo puede ayudar a controlar eficazmente la enfermedad y prevenir complicaciones hepáticas graves. En el caso de la hepatitis C, existe un tratamiento curativo de corta duración, de entre 8 y 12 semanas, que puede curar más del 95% de las infecciones.
Para acelerar la eliminación de la hepatitis como amenaza para la salud pública, la OMS ha identificado varias acciones prioritarias. Estas incluyen la ampliación del tratamiento para la infección crónica por hepatitis B, especialmente en las regiones de África y el Pacífico Occidental, y la expansión del acceso al tratamiento de la hepatitis C en la región del Mediterráneo Oriental. También se hace un llamado a un mayor compromiso político y un aumento de la financiación para ampliar el acceso a la vacunación contra la hepatitis B al nacer y a los medicamentos que previenen la transmisión de madre a hijo. Además, es crucial mejorar la seguridad en las inyecciones en centros de salud y prácticas comunitarias, así como fortalecer los servicios de reducción de daños para las personas que se inyectan drogas.
La carga de la enfermedad no se distribuye uniformemente. En 2024, diez países concentraron el 69% de las muertes relacionadas con la hepatitis B a nivel mundial: Bangladesh, China, Etiopía, Ghana, India, Indonesia, Nigeria, Filipinas, Sudáfrica y Vietnam. Las muertes relacionadas con la hepatitis C, aunque más dispersas geográficamente, también se concentran en diez países que representaron el 58% del total mundial en 2024: China, India, Indonesia, Japón, Nigeria, Pakistán, la Federación Rusa, Sudáfrica, Estados Unidos y Vietnam. Estos datos resaltan la necesidad de intervenciones focalizadas en regiones de alta endemicidad.
El director general de la OMS, Tedros Adhanom Ghebreyesus, ha enfatizado que la erradicación de la hepatitis no es una utopía, sino una realidad posible con un compromiso político sostenido y una financiación nacional fiable. Sin embargo, para cumplir con los objetivos de 2030, es imperativo ampliar urgentemente la prevención, el diagnóstico y el tratamiento. Es un llamado a la acción para que el mundo invierta en diagnósticos oportunos y cuidados integrados y centrados en las personas, lo que salvará vidas y detendrá el cáncer de hígado antes de que comience.
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