ONU Emite Alerta a México por Megaproyectos de Gas en Sonora y Sinaloa; Urge Cancelación ante Riesgo Ecológico y de Derechos Humanos en el "Acuario del Mundo"
Publicado elLa ONU advierte sobre los graves daños ambientales y de derechos humanos por megaproyectos de gas en Sonora y Sinaloa. Conoce los detalles de la alerta que busca proteger el Golfo de California.
La Organización de las Naciones Unidas (ONU) ha emitido una contundente alerta a México, expresando su “profunda preocupación” por los posibles daños ambientales y las violaciones a los derechos humanos que podrían derivarse de los megaproyectos de gas fósil licuado (GFL) propuestos en el Golfo de California, afectando directamente las costas de Sonora y Sinaloa. Esta advertencia, que ha generado un amplio debate, se basa en una comunicación oficial firmada por nueve relatorías especiales de la ONU, remitida al Gobierno de México el pasado 2 de septiembre.
Los proyectos en cuestión incluyen la instalación de cuatro terminales de gas —Saguaro Energía, Vista Pacífico, AMIGO LNG y GNL Cosalá— y dos gasoductos, Sierra Madre y Corredor Norte. Según la ONU, estas obras de infraestructura masiva tienen el potencial de convertir a México en el cuarto exportador mundial de GFL, pero a un costo “irreparable” para la salud de las poblaciones locales, la integridad de los ecosistemas marinos, las comunidades y los compromisos climáticos internacionales del país.
La principal inquietud del organismo multilateral radica en la posibilidad de que el avance de estos proyectos sin evaluaciones ambientales exhaustivas, sin una transparencia adecuada y sin la participación efectiva de las comunidades potencialmente afectadas, lleve a México a incumplir sus obligaciones bajo el Acuerdo de París, el Acuerdo de Escazú y su propia Constitución. La comunicación de la ONU enfatiza la “profunda preocupación por las emisiones previstas de gases de efecto invernadero, la contaminación tóxica, la alteración de los ecosistemas y otros daños ambientales”. Se ha recordado que la quema de combustibles fósiles es una de las actividades humanas con mayor impacto sobre el clima de la Tierra.
El Golfo de California, conocido globalmente como “el Acuario del Mundo” por su asombrosa biodiversidad, se encuentra en el centro de esta controversia. Esta región es hogar del 85% de los mamíferos marinos de México, con más de 12,000 especies de flora y fauna, y ha sido declarado Patrimonio Natural de la Humanidad por la UNESCO. Los expertos y organizaciones ambientalistas advierten que la industrialización del Golfo de California con estas plantas y el consecuente aumento del tráfico marítimo de metaneros, amenaza especies en peligro de extinción como ballenas, la totoaba y la vaquita marina.
Entre los riesgos ambientales específicos señalados se incluyen la contaminación acústica, la contaminación marina, el dragado del fondo marino y las vastas emisiones de gases de efecto invernadero. Estos impactos no solo afectarían la biodiversidad, sino también la economía de las comunidades pesqueras y turísticas que dependen directamente de la salud del ecosistema. Además, se ha destacado que las operaciones de compresión de gas fósil para licuefacción generan importantes volúmenes de fugas de gas, lo que está científicamente documentado que aumenta los problemas respiratorios en niños y adultos en las zonas cercanas.
La alerta de la ONU no solo subraya el daño ecológico, sino también las implicaciones para los derechos humanos. Se advierte que estos proyectos pueden afectar derechos fundamentales como la alimentación, la salud, un ambiente limpio y el desarrollo integral de las comunidades locales. La falta de publicación de mapas, coordenadas y ubicaciones exactas de las plantas y gasoductos por parte del gobierno mexicano es una preocupación adicional, ya que esta opacidad impide que las comunidades y especialistas evalúen con precisión los riesgos.
La intervención de la ONU fue catalizada por una comunicación previa, enviada en diciembre de 2024, por un grupo de 25 personas de comunidades del Golfo de California y diversas organizaciones civiles. Estas agrupaciones solicitaron el apoyo de la ONU para detener la expansión de combustibles fósiles en esta región de valor ecológico incalculable. Voces como la de Cecilia García Muñoz, directora de comunicación de la organización Defensa Ambiental del Noroeste, han recalcado que "México ya no puede decir que no sabía" sobre los riesgos que implica autorizar estos proyectos.
Activistas y organizaciones han hecho un llamado urgente a la presidenta Claudia Sheinbaum y a las autoridades ambientales, incluyendo a la titular de la SEMARNAT, Alicia Bárcena, y al director de ASEA, Armando Ocampo Zambrano, para que tomen acciones inmediatas. Estas acciones incluyen la revocación de autorizaciones que consideran irregulares, la suspensión de evaluaciones ambientales deficientes y el cese de la expansión de la infraestructura fósil en la región. La expectativa es que las autoridades adopten una postura determinante y cancelen las obras que amenazan con transformar el Golfo de California en una "zona de sacrificio para la industria fósil".
La ONU ha instado a México a garantizar el consentimiento libre, previo e informado de los pueblos indígenas y comunidades rurales, y a asegurar que la política energética y ambiental del país honre su Constitución y los tratados internacionales. Este escrutinio internacional formal significa que cualquier avance o autorización futura de estos megaproyectos será observada de cerca y atribuida a la responsabilidad directa del Estado mexicano.
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