Crisis de Vivienda en México: Precios se Disparan 108.5% Frente a Salarios, que Solo Crecen 25%

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Informe de BBVA Research revela que el precio de la vivienda en México se disparó 108.5% (2016-2025) mientras los salarios solo crecieron 25%, generando una crisis de asequibilidad y un estancamiento hipotecario. ¿Podrás comprar casa?

Un reciente informe de BBVA Research ha puesto de manifiesto una preocupante disparidad en el mercado inmobiliario mexicano: el costo de la vivienda ha experimentado un aumento del 108.5% entre 2016 y 2025, superando drásticamente el crecimiento de los salarios, que apenas avanzaron un 25% en el mismo periodo. Esta brecha significativa está dificultando el acceso a una casa propia para millones de familias mexicanas, según lo revelado por el análisis de la entidad financiera.

El mercado inmobiliario en México atraviesa una etapa de profunda desconexión entre el costo de las propiedades y el poder adquisitivo de la población. El encarecimiento sostenido de las casas, combinado con un crecimiento mucho más lento de los ingresos laborales, ha mermado la capacidad de compra de los hogares, elevando las barreras de entrada para acceder a una vivienda propia.

De acuerdo con el Indicador de Poder Adquisitivo de Vivienda Relativo (Ipavir) de BBVA México, en 2025 la brecha entre los ingresos de los mexicanos y el precio de la vivienda se ubicó en un alarmante 83.6%. Esta cifra representa un incremento de 68.1 puntos porcentuales respecto a 2015, cuando el indicador se situaba en 15.5%. Este desfase es considerado el principal obstáculo para el crecimiento del crédito hipotecario.

Expertos de BBVA México, como la economista senior Marissa González, han señalado que, para adquirir una propiedad que ronde los 3.3 millones de pesos, el costo promedio en la Ciudad de México, una persona necesitaría ganar alrededor de 90 mil pesos al mes. Esta estimación implica destinar aproximadamente el 30% del ingreso al pago hipotecario. La situación es particularmente acentuada en la capital del país, donde el precio promedio de la vivienda se ubicó en 3.2 millones de pesos, con analistas de BBVA México indicando que el precio promedio de la vivienda en la Ciudad de México es de 3.2 millones de pesos.

A pesar de la reducción gradual de las tasas de interés en los créditos hipotecarios, que se sitúan en torno al 10.1%, la colocación de hipotecas por parte de los bancos se encuentra prácticamente estancada. Durante el primer semestre de 2026, se otorgaron 232 mil 300 créditos hipotecarios entre la banca comercial y los organismos públicos, lo que representa un aumento marginal del 0.3% respecto al mismo periodo de 2025. Sin embargo, el monto total financiado experimentó una caída del 0.1% en términos reales. La debilidad se concentra en la banca comercial, que registró una caída del 2.4% en el número de créditos, mientras que los organismos públicos aumentaron un 2.4%.

Carlos Serrano, economista jefe de BBVA México, ha enfatizado que la debilidad del mercado laboral y los mayores precios de la vivienda son factores que frenan la adquisición hipotecaria. Aunque el empleo formal con ingresos menores a cinco salarios mínimos se concentra en las principales entidades del país como Ciudad de México, Estado de México y Jalisco, el crecimiento marginal del empleo y la insuficiente subida de salarios no son suficientes para impulsar la demanda de crédito hipotecario.

En términos de oferta, el informe de BBVA Research también revela que la Ciudad de México presenta una baja oferta de vivienda nueva terminada o en construcción, debido en parte a las estrictas normativas de zonificación y a la dificultad de encontrar terrenos a bajo costo con las normas de construcción actuales. Esta escasez de oferta contribuye a mantener una fuerte presión al alza sobre los precios.

El sector de la construcción en México mostró una recuperación durante el primer semestre de 2026, con un crecimiento anual del PIB del 2.1%, impulsado principalmente por la Obra Civil y la Edificación. Este desempeño responde al mayor gasto público en infraestructura y al impulso a la vivienda de interés social. No obstante, persisten desafíos como el incremento de los costos laborales y de materiales, la informalidad y el limitado dinamismo del crédito bancario. Hacia finales de 2026 y durante 2027, se anticipa una trayectoria positiva para el sector, apoyada por la construcción residencial y proyectos de infraestructura, aunque restricciones presupuestarias podrían limitar el crecimiento de la obra pública.

El mercado de vivienda presenta señales de estabilización en el primer semestre de 2026, si bien la asequibilidad continúa siendo el principal desafío, con un incremento anual real del 7.3% en los precios de la vivienda. Los nuevos proyectos, especialmente los de interés social, aumentaron significativamente en oferta, aunque gran parte de estos permanece en etapas iniciales de construcción. Se espera un crecimiento hipotecario moderado para el cierre de 2026, con perspectivas para 2027 dependiendo de que el aumento de proyectos se traduzca en vivienda terminada y disponible.

La situación subraya la necesidad de políticas que aborden tanto el crecimiento de los ingresos como la oferta de vivienda asequible para revertir la tendencia actual y garantizar que más familias mexicanas puedan acceder a un patrimonio propio. La desconexión regional es también notable, con una concentración de financiamiento en Ciudad de México, Estado de México, Nuevo León, Jalisco y Querétaro, relacionada con la distribución del empleo formal y los niveles salariales.