Rosa María Robles vuelve a “El Grito” para preservar una obra emblemática de Sinaloa

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La escultora sinaloense inició los trabajos de reparación de la pieza en el marco del Festival Cultural Sinaloa, a once años de su develación.

Con las manos de su propia creadora, la escultura “El Grito” vuelve a ser intervenida para recuperar su presencia y conservar el significado de una obra que, desde su develación en 2015, se convirtió en una referencia del arte sinaloense y en un símbolo de la defensa de los derechos humanos y la libertad de expresión.

En el marco del Festival Cultural Sinaloa, que se realizará del 15 al 25 de octubre, la escultora sinaloense Rosa María Robles Montijo inició los trabajos de reparación de esta pieza, ubicada en las instalaciones del Instituto Sinaloense de Cultura, en un ejercicio que representa también el reencuentro de la artista con una de sus obras más significativas.

“El Grito” es una escultura de metal, de carácter minimalista y fuerte carga expresiva. La pieza representa una cabeza en la que sobresalen unos enormes ojos, mientras una lengua se desgarra y una serie de varillas aluden a la tráquea, elementos que construyen visualmente la idea de una voz que busca hacerse escuchar.

Cuando fue develada, en noviembre de 2015, Robles Montijo explicó que la obra representaba un “grito de Sinaloa” y una invitación a reflexionar sobre la libertad de expresión como un derecho que corresponde a todas las personas.

A más de una década de aquel momento, la intervención de la propia autora permite recuperar no solamente la integridad física de la pieza, sino también su capacidad de dialogar con el presente.

El discurso de “El Grito” permanece vinculado a preocupaciones que han atravesado la trayectoria de Robles Montijo: la violencia, el dolor, la memoria, la desigualdad, los derechos humanos y las distintas formas de resistencia.

Para la artista, el arte puede ser también un reflejo directo de la realidad y una herramienta para provocar preguntas y generar reflexión. En ese sentido, “El Grito” mantiene una vigencia que trasciende el momento en que fue concebida y continúa planteando al espectador la necesidad de mirar y cuestionar su entorno.

 

Una obra que forma parte de la memoria artística de Sinaloa

Rosa María Robles Montijo nació en Culiacán, Sinaloa, en 1963. Es escultora, dibujante y pintora; realizó sus primeros estudios artísticos en la Escuela de Artes y Oficios de la Universidad Autónoma de Sinaloa y posteriormente cursó la carrera de Pintura en la Escuela Nacional de Pintura, Escultura y Grabado “La Esmeralda”, en la Ciudad de México.

Con más de tres décadas de trayectoria, su producción artística se ha desarrollado a través de la escultura, el dibujo, la pintura, la instalación, la fotografía y el objeto, con una mirada crítica hacia acontecimientos y experiencias de su entorno.

Su obra ha sido expuesta en México y otros países, y forma parte de colecciones de instituciones como el Museo de Arte Contemporáneo de Monterrey (MARCO) y el Museo Nacional de Bellas Artes de La Habana.

La reparación de “El Grito” constituye así un acto de conservación, pero también una oportunidad para volver a mirar una pieza que forma parte de la memoria artística de Sinaloa. Al ser intervenida por su propia autora, la escultura recupera su presencia física y renueva el diálogo con quienes transitan frente a ella.

En el marco del FECUSIN, este encuentro entre creadora y obra subraya la importancia de preservar el patrimonio artístico del estado y mantener abiertas las conversaciones que desde el arte han acompañado a la sociedad sinaloense.

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