Salud en México: La OCDE Alerta por Baja Esperanza de Vida y Graves Rezagos a Pesar de Menor Consumo de Tabaco y Alcohol

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México enfrenta rezagos en salud, con baja esperanza de vida, alta mortalidad prevenible y cobertura deficiente, según la OCDE. El informe 'Health at a Glance 2025' urge a fortalecer la atención primaria y aumentar el gasto.

Un reciente informe de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE), titulado 'Health at a Glance 2025', ha encendido las alarmas sobre el estado de la salud en México. A pesar de una notable disminución en el consumo de tabaco y alcohol, el país enfrenta desafíos profundos que se traducen en una esperanza de vida significativamente inferior al promedio de las naciones que integran el organismo. Este análisis exhaustivo subraya la urgencia de reformas estructurales para fortalecer el sistema sanitario y mejorar la calidad de vida de sus habitantes.

El reporte revela que la esperanza de vida en México se sitúa en 75.5 años, una cifra que contrasta marcadamente con el promedio de la OCDE de 81.1 años. Esta brecha de 5.6 años posiciona a México como uno de los países con menor longevidad dentro del bloque, e incluso, en algunos análisis, como el último o entre los últimos del ranking. Esta disparidad no solo es un dato estadístico, sino un reflejo de fallas persistentes en el acceso, la calidad y la cobertura de los servicios médicos.

Uno de los indicadores más preocupantes es la alta tasa de mortalidad prevenible y tratable. México registra 243 muertes prevenibles por cada 100,000 habitantes, una cifra considerablemente superior al promedio de la OCDE de 145. En cuanto a las muertes tratables, aquellas que podrían evitarse con una atención médica eficaz, el país reporta 175 fallecimientos por cada 100,000 habitantes, más del doble que la media del organismo, que es de 77. Estas cifras son un claro indicador de las debilidades en las políticas de prevención, el control de enfermedades crónicas y la capacidad resolutiva del sistema de salud.

El informe también destaca que solo el 78% de la población mexicana tiene acceso a un conjunto de servicios esenciales de salud, lo que representa una cobertura sustancialmente menor en comparación con otros sistemas de acceso universal. La satisfacción de los ciudadanos con la disponibilidad de atención médica de calidad es del 56%, cifra inferior al promedio de la OCDE del 64%. Además, un alarmante 26% de los mexicanos declaró no haber recibido atención médica cuando la necesitó, siendo esta la tasa más alta entre los países analizados, atribuido a dificultades económicas, largos tiempos de espera o la distancia a los centros de salud.

Paradójicamente, México ha logrado avances en la reducción de algunos factores de riesgo. La prevalencia del tabaquismo diario es del 8.5%, por debajo del promedio de la OCDE del 14.8%. De igual forma, el consumo de alcohol es menor, con 6.2 litros per cápita frente a los 8.5 litros del promedio de la OCDE. La proporción de adultos con actividad física insuficiente también es ligeramente inferior al promedio del organismo. Sin embargo, estos logros se ven opacados por otros factores de riesgo significativos. La exposición a partículas PM2.5, relacionadas con enfermedades cardiovasculares y respiratorias, es de 14.4 microgramos por metro cúbico en México, superando el promedio de la OCDE de 11.2 microgramos. Asimismo, más del 75% de los adultos mexicanos vive con sobrepeso u obesidad, lo que genera una presión creciente sobre los servicios de atención médica y contribuye al aumento de enfermedades crónicas como la diabetes tipo 2 y los padecimientos cardiovasculares.

El informe de la OCDE también detalla las serias deficiencias estructurales en el financiamiento y los recursos del sistema de salud mexicano. El gasto per cápita en salud en México es de apenas 1,588 dólares, muy por debajo del promedio de la OCDE de 5,967 dólares. Esta inversión representa solo el 5.9% del Producto Interno Bruto (PIB) nacional, en contraste con el 9.3% promedio de la OCDE. En particular, el gasto público en salud es uno de los más bajos entre los 38 países miembros de la OCDE, con un 2.8% del PIB, menos de la mitad del promedio regional. Un dato alarmante es que el 39% del gasto en salud proviene directamente del bolsillo de las familias, la segunda proporción más alta en la OCDE, donde el promedio es del 19%.

La infraestructura y los recursos humanos también muestran rezagos críticos. México cuenta con solo 1.0 cama de hospital por cada 1,000 habitantes, muy por debajo del estándar internacional de 4.2. La escasez de tecnología diagnóstica es notoria, con solo 10 equipos de tomografía, resonancia magnética y PET por millón de habitantes, frente a un promedio de 51 en la OCDE. En cuanto al personal de salud, el país registra entre 2.5 y 2.7 médicos por cada 1,000 habitantes (promedio OCDE de 3.7 a 3.9) y entre 2.9 y 3.0 enfermeras por cada 1,000 habitantes (promedio OCDE de 9.2).

La calidad de la atención también presenta desafíos. La mortalidad a 30 días después de un infarto agudo de miocardio alcanza el 22.6% en México, en comparación con el 6.5% de promedio de la OCDE. Para el evento cerebrovascular, la mortalidad asciende al 17%, más del doble del promedio del organismo del 7.7%. La cobertura de vacunación infantil DTP es del 78%, inferior al 95% de la OCDE. Asimismo, la detección temprana de cáncer de mama es deficiente, con solo el 20% de las mujeres entre 50 y 69 años accediendo a una mastografía, muy por debajo del 55% promedio de los países miembros.

Ante este panorama, el informe 'Health at a Glance 2025' de la OCDE recomienda una serie de acciones urgentes: fortalecer la atención primaria, incrementar el gasto en salud, mejorar la cobertura efectiva y rediseñar la red hospitalaria. También enfatiza la necesidad de optimizar los desenlaces clínicos mediante protocolos basados en evidencia y la reorganización de las rutas de atención. Sin embargo, el Paquete Económico 2026, presentado recientemente, contempla un incremento del 5.9% en el gasto en salud respecto a 2025, una cifra que, aunque representa un aumento nominal, mantiene la proporción del gasto en salud respecto al PIB nacional por debajo de lo sugerido, e incluso algunos reportes indican que la proporción del PIB destinada a salud pública es de 2.6%, muy por debajo del 6% recomendado por la Organización Mundial de la Salud. Expertos, como Héctor Valle, presidente ejecutivo de FunSalud, advierten sobre la posibilidad de una “dramática disminución de la esperanza de vida” en México para finales de 2030 si no se toman medidas contundentes. Este llamado a la acción destaca la imperiosa necesidad de reformas profundas y sostenidas para garantizar un futuro más saludable para la población mexicana.

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