UNAM Revela: Leche Materna de Madres con Obesidad y Sobrepeso Modifica la Microbiota Intestinal de Recién Nacidos y su Salud Futura
Publicado elInvestigadores de la UNAM descubren cómo la leche materna de madres con obesidad y sobrepeso modifica la microbiota de sus bebés, elevando el riesgo de enfermedades metabólicas. Se enfatiza la importancia de la lactancia exclusiva
Una investigación pionera, llevada a cabo por expertos de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), ha sacado a la luz hallazgos cruciales respecto al impacto de la leche materna de madres con sobrepeso y obesidad en la microbiota intestinal de sus recién nacidos. El estudio, encabezado por Cuauhtémoc Licona Cassani, del Instituto de Biotecnología (IBt), y Marion Brunck, del Instituto de Investigaciones Biomédicas, junto con sus respectivos equipos científicos, revela que la composición de este vital alimento biológico se ve alterada cuando la madre presenta estas condiciones de salud.
Los investigadores han observado que la leche materna de mujeres con sobrepeso u obesidad contiene grupos bacterianos desbalanceados. Esto se manifiesta con la presencia de ciertas bacterias en cantidades aumentadas y otras disminuidas, lo que sugiere una modificación en el perfil microbiano que el recién nacido recibe desde sus primeras horas de vida. Este descubrimiento es de suma importancia, considerando que la leche materna es reconocida como un líquido biológico altamente rico en nutrientes y portador de mensajes inmunológicos esenciales que reflejan el estado de salud materno.

El tracto digestivo de los bebés juega un papel fundamental y determinante en el desarrollo de su sistema inmunológico. Por lo tanto, cualquier alteración en la colonización bacteriana inicial puede tener repercusiones significativas a largo plazo. En este contexto, la investigación subraya que los descendientes de madres que han padecido diabetes gestacional presentan un riesgo considerablemente más elevado de desarrollar desbalances metabólicos, obesidad y diabetes en la etapa adulta. Esta conexión directa entre la salud materna, la composición de la leche y los riesgos futuros para el infante es un punto central de los hallazgos.
El estudio clínico fue meticulosamente diseñado e incluyó la participación de madres sanas, con obesidad y con sobrepeso, así como a sus respectivos bebés. Las muestras, tanto de leche materna como de copro de los recién nacidos, fueron recolectadas en tres momentos clave: durante las primeras horas posteriores al parto, al primer mes de vida y al tercer mes. Esta metodología permitió a los científicos observar la evolución de la microbiota intestinal de los infantes y correlacionarla con la condición de salud de sus madres. La investigación se desarrolló en un hospital de alta especialidad ubicado en Nuevo León, México.

Cuauhtémoc Licona Cassani enfatizó que la lactancia materna, a pesar de estas observaciones, sigue siendo la opción superior para promover una buena salud en los recién nacidos. Destacó que este alimento contiene una diversidad de bacterias beneficiosas, además de una multitud de factores nutricionales e inmunológicos indispensables para el óptimo desarrollo infantil. Los microorganismos que actúan como primeros colonizadores en el tracto gastrointestinal de los bebés, como los del filum de Bacillota, específicamente Enterobacteriaceae, Staphylococcus y Streptococcus, desempeñan un papel crucial al consumir el oxígeno elevado en el sistema digestivo. Esta acción prepara el ambiente para la posterior proliferación de otras bacterias consideradas “buenas” y necesarias para la salud intestinal.
La relevancia de la lactancia materna exclusiva se reitera con fuerza en las conclusiones de esta investigación. Tanto los lineamientos de salud de México como las recomendaciones de la Organización Mundial de la Salud (OMS) son claros al establecer que la lactancia debe ser exclusiva durante los primeros seis meses de vida del bebé. Este período es fundamental para establecer una microbiota intestinal saludable y para proporcionar al recién nacido la base inmunológica y nutricional necesaria para su crecimiento y desarrollo a largo plazo. Los resultados de la UNAM refuerzan la comprensión sobre los intrincados vínculos entre la nutrición temprana, la microbiota y la prevención de enfermedades crónicas en la adultez, subrayando la necesidad de seguir promoviendo y apoyando la lactancia materna en todas las poblaciones.

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