Revolución en Vulcanología: UNAM Desvela el Interior del Popocatépetl con Tomografía 3D y la Poderosa IA

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Científicos de la UNAM logran la primera tomografía 3D del Popocatépetl, revelando la acumulación de magma. Este avance sin precedentes mejorará la comprensión de la actividad volcánica y los protocolos de emergencia.

Científicos de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) han logrado un hito trascendental en la vulcanología al conseguir la primera “tomografía” tridimensional del interior del volcán Popocatépetl. Este avance, resultado de un lustro de arduo trabajo y el uso innovador de la Inteligencia Artificial (IA), promete transformar la comprensión de la actividad de uno de los volcanes más activos y monitoreados del mundo y, potencialmente, mejorar significativamente los protocolos de emergencia ante futuras erupciones.

La investigación, que implicó cientos de jornadas de análisis sismográfico y expediciones a altitudes superiores a los 4 mil 200 metros, ha permitido generar una imagen sin precedentes del complejo entramado interno del Popocatépetl, conocido afectuosamente como “Don Goyo”. El equipo, liderado por Marco Calò, profesor del Departamento de Vulcanología del Instituto de Geofísica (IG) de la UNAM, ha develado por primera vez dónde se acumula el magma, una información crucial para predecir y comprender mejor los movimientos del volcán.

El proceso detrás de esta innovadora “radiografía” tridimensional del Popocatépetl es tan fascinante como complejo. Durante cinco años, los científicos de la UNAM dedicaron esfuerzos considerables a la recopilación y análisis de datos sísmicos. Se instalaron aparatos capaces de captar las vibraciones del suelo cien veces por segundo, generando una vasta cantidad de información. El número de sismógrafos en el perímetro del volcán se elevó de 12 a 22, proporcionando una cobertura de datos mucho más amplia y detallada.

La clave de este éxito radica en la aplicación de la Inteligencia Artificial. La IA fue entrenada para reconocer diversos tipos de temblores volcánicos, lo que permitió construir catálogos precisos de las señales sísmicas. Esta tecnología de vanguardia ha demostrado ser un catalizador, ya que puede procesar en apenas tres horas la cantidad de datos que antes tomaba un año de trabajo manual, según un informe. Karina Bernal Manzanilla, doctora en Ciencias de la Tierra, explicó que la investigación se basó en el análisis de registros sísmicos desde enero de 2019 hasta diciembre de 2024, comparándolos con datos previos para alcanzar una resolución inédita en la descripción de la forma interna del volcán.

Uno de los hallazgos más relevantes de esta tomografía sísmica es la identificación de dos de las tres cámaras magmáticas que, según estudios previos, resguardan al Popocatépetl. Estas cámaras se encuentran a una profundidad de hasta 10 kilómetros y están compuestas en aproximadamente un 70 por ciento por roca cristalizada. La investigación ha revelado que el material magmático en estas formaciones no está completamente líquido, sino que se encuentra estancado, parcialmente cristalizado, aunque con la capacidad de “recalentarse” ocasionalmente. A pesar de su estado, parte del magma mantiene un movimiento diario, lo que se refleja en la actividad constante del volcán.

Este modelo tridimensional no solo permite observar la acumulación de magma, sino también inferir el tipo de material presente en cada lugar, su estado, temperatura y profundidad. La precisión de estas nuevas imágenes contrasta drásticamente con los resultados contradictorios y la resolución insuficiente de los modelos previos que datan de hace 15 años, los cuales no lograban detallar la construcción del edificio volcánico ni la ubicación exacta del magma.

La trascendencia de este logro científico de la UNAM es inmensa. En un radio de 100 kilómetros alrededor del Popocatépetl residen aproximadamente 25 millones de personas, incluyendo la capital mexicana, con escuelas, hospitales y cinco aeropuertos que podrían verse afectados por una erupción. La capacidad de entender mejor lo que sucede bajo el cráter es fundamental para la prevención de desastres. Esta nueva herramienta no solo ayudará a mejorar los protocolos de emergencia y las estrategias de protección civil, sino que también “podría salvar vidas” al proporcionar información más precisa para la toma de decisiones. El trabajo de investigación está próximo a ser publicado, lo que marca el culmen de cinco años de dedicación y un avance significativo para la ciencia mexicana.

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