El G7 Refuerza Sanciones a la Energía Rusa y Lanza Estrategia para Reducir Dependencia de China

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Líderes del G7 en Évian-les-Bains acuerdan reforzar sanciones a energía rusa y reducir dependencia de China en tierras raras al 60% para 2030, navegando tensiones con Presidente Trump y un pacto clave sobre el Estrecho de Ormuz.

Los líderes del Grupo de los Siete (G7) concluyeron su cumbre anual en la localidad francesa de Évian-les-Bains el 17 de junio de 2026, con acuerdos  destinados a intensificar la presión económica sobre Rusia y a redefinir las cadenas de suministro globales para reducir la dependencia de China. A pesar de las notables tensiones internas, particularmente con el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, el grupo logró un considerable nivel de convergencia en cuestiones geopolíticas y económicas cruciales.

La cumbre, celebrada del 15 al 17 de junio, reunió a los jefes de Estado y de Gobierno de Alemania, Canadá, Francia, Italia, Japón, Reino Unido y Estados Unidos, junto con la representación de la Unión Europea, en un esfuerzo por abordar los desafíos más apremiantes de la economía y la seguridad global.

Incremento de Sanciones contra la Energía Rusa

Un punto central de los acuerdos fue el compromiso unánime de “incrementar la presión sobre la economía de guerra rusa” mediante el endurecimiento de las sanciones existentes sobre los sectores del gas y el petróleo. Los líderes del G7 declararon que este es el “momento adecuado para proceder con nuevas medidas”, una decisión que, según se indicó, se vio facilitada por la distensión de la crisis en el Estrecho de Ormuz. Esta mejora en la situación del Estrecho se atribuyó a un acuerdo encarrilado por el presidente Trump con Irán para reabrir este paso marítimo vital.

La perspectiva de estas nuevas sanciones representa un golpe adicional para el Kremlin, que ya enfrenta la disminución de los precios del mercado energético y las constantes ofensivas ucranianas sobre su infraestructura energética. Los líderes del G7 también reafirmaron su “apoyo inquebrantable a Ucrania”, comprometiéndose a aumentar la entrega de capacidades de defensa aérea, nuevos sistemas, interceptores y capacidades de largo alcance. Además, expresaron su disposición a “considerar” otorgar licencias para que Ucrania pueda aumentar su propia producción militar, una petición clave del presidente ucraniano, Volodímir Zelenski, quien estuvo presente en la cumbre y mantuvo reuniones bilaterales, incluyendo una con el presidente Trump.

Reducción de la Dependencia de China en Minerales Críticos

Otro eje fundamental de la cumbre fue la aprobación de una declaración conjunta que establece el ambicioso objetivo de reducir la dependencia de China en materia de tierras raras y otros minerales críticos. El G7 se propone bajar esta dependencia por debajo del 60% para el año 2030, con la aspiración de alcanzar el 50% “lo antes posible”. Esta estrategia forma parte de un esfuerzo más amplio de las economías avanzadas para diversificar sus fuentes de abastecimiento y mitigar vulnerabilidades en sectores considerados estratégicos para la seguridad económica y tecnológica.

El comunicado del G7 expresó “profunda preocupación por el uso de políticas y prácticas ajenas al mercado y la coerción económica”, incluyendo “restricciones arbitrarias a la exportación y medidas de represalia” sobre minerales críticos, lo que socava la seguridad y resiliencia económicas. Para lograr estos objetivos, el G7 se comprometió a colaborar estrechamente con países socios en proyectos de extracción, procesamiento y reciclaje a lo largo de toda la cadena de suministro. Adicionalmente, se acordó establecer un mecanismo de cooperación conjunta con la ayuda de la Agencia Internacional de la Energía, que permitirá compartir datos y alertas sobre futuras tensiones en el mercado o perturbaciones en la oferta y la demanda, facilitando así la gestión de cualquier crisis.

Tensiones y Liderazgo en el G7

La cumbre se desarrolló en un ambiente marcado por las “grandes tensiones” entre el presidente estadounidense Donald Trump y sus aliados, a pesar de lo cual se logró “cerrar filas”. Los informes de la cumbre destacaron la postura enérgica de Trump, quien en un momento, al llegar tarde a una sesión, se habría plantado en la sala declarando “soy el jefe” a sus homólogos. Asimismo, Trump emitió advertencias severas a Teherán, señalando que Washington reanudaría los bombardeos si Irán no se “comporta de forma adecuada” en relación con el pacto para reabrir el Estrecho de Ormuz. A pesar de estas fricciones, el G7 acogió con satisfacción el acuerdo entre EE. UU. e Irán, reconociendo el “firme liderazgo” del presidente Trump en su consecución.

El presidente francés, Emmanuel Macron, anfitrión de la cumbre, había puesto como prioridad de la presidencia francesa del G7 la reducción de los desequilibrios económicos globales. Entre los participantes destacados se encontraban la primera ministra italiana Giorgia Meloni, el presidente del Consejo Europeo Antonio Costa, el presidente de Corea del Sur Lee Jae-myung, el primer ministro británico Keir Starmer, el presidente de Kenia William Ruto, la primera ministra japonesa Sanae Takaichi, el primer ministro indio Narendra Modi, el primer ministro canadiense Mark Carney, el canciller alemán Friedrich Merz, la presidenta de la Comisión Europea Ursula von der Leyen y el presidente de Brasil Luiz Inácio Lula da Silva. La agenda también incluyó una reunión con figuras prominentes del sector de la inteligencia artificial, como Sam Altman de OpenAI, Darío Amodei de Anthropic y Demis Hassabis de Google Mind.

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